El poeta y la ciencia: Edgar Allan Poe

Si hoy te hablara de uno de los grandes de la literatura en una página de difusión científica, posiblemente me estaría refiriendo a Esopo (de quien ya he escrito anteriormente en este portal). Pero si te dijera que Edgar Allan Poe tiene que ver con la ciencia… pues quizá levantarías la ceja y lo hallarías rarísimo.

Retrato de Edgar Allan Poe.
Imagen: https://evolutionnews.org/

Pero la cosa es que el titán de la literatura gótica y policiaca merece también su lugar aquí ya que, por extraño que parezca, el artífice del Cuervo debe ser reconocido también como científico.

¿Poe? ¿En serio?

Como H.P. Lovecraft varios años después, el escritor estadounidense tenía un gusto particular por la ciencia, en particular por la astronomía. Poe podía escribirte sobre angustia; sobre un gato negro que te seguiría como tu conciencia o acerca del remordimiento por un asesinato. Pero hay un poema en particular que, si bien no es muy conocido en comparación a otras obras, ésta pareciera ser incluso una serie de apuntes sobre el universo: Eureka.

¿Eureka? ¿Qué eso no lo dijo un científico antiguo?

La frase fue acuñada por Arquímedes al buscar responderle a un rey si su corona era de oro puro o de otro material. Y Poe la tomó para darle nombre a este curioso poema.

Arquímedes.
Imagen: https://www.elcorreo.com/

Verás, amigo lector: Poe admiraba a muchas personas de las que leía en diarios, periódicos y otras formas de obtener noticias. El poema, publicado en 1848 y con una dedicatoria a Alexander von Humboldt (un notable explorador que, incluso, pasó tiempo aquí en México), el poeta procede a poner en la mesa de quien lo escuchara sus propias teorías acerca de eventos o situaciones que ocurren y ocurrieron en el universo, como la teoría del Big Bang del siglo XX.

Alma curiosa la de Poe, él no podía concebir que el universo solo estuviera ahí y que, como afirmaban algunos astrónomos, no tuviera ningún tipo de movimiento. Quienes habían vuelto sus ojos al cielo de la noche y al espacio mismo apenas y estaban empezando a conocerlo, por lo que quizá y esas afirmaciones tenían sentido. Pero no para Edgar. Él estaba seguro de otra cosa.

¿Otra cosa?

Hoy sabemos que en el vasto cosmos hay de todo: desde estrellas hasta agujeros negros, y ese conocimiento, si bien era parte de lo que imaginaba Poe, no estaba muy lejos de la verdad.

El poema, en sí, trata mucho acerca de cosas que los astrónomos de hoy conocen, como infinidad, expansión de los átomos, el Big Crunch*, la paradoja de Olbers**, y hasta la famosa teoría de la relatividad acuñada por Albert Einstein.

¡Poe es fabuloso!

Y lo mismo pienso. Hasta el momento en que se escribe esta nota, no había escuchado acerca de este escrito, que incluso fuera censurado en la Rusia de aquel siglo por algún motivo y, del que se dice, Poe estaba tan entusiasmado que ordenó al editor miles de copias. Lo malo es que si bien el editor le hizo caso al pedido, solo sacó 500.

Quien conoce la vida del escritor sabe del fin lamentable que tuvo: enfermedad mental, pobreza, la pérdida de su esposa y alcoholismo terminaron con una vida que si bien lo pone en los anales de la inmortalidad literaria, nos dan la historia de un hombre que la sufrió mucho, y vaya que lo hizo…

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* La teoría del Big Crunch  propone un universo cerrado, e indica que la expansión del Universo irá frenándose poco a poco, hasta que comiencen nuevamente a acercarse todos los elementos que lo conforman, volviendo al punto original, de tal manera se destruirá toda la materia y se obtendrá un único punto de energía, como lo que ocurrió antes de la Gran Explosión o Big Bang.

Ilustración que muestra la interpretación de un artista sobre el Big Crunch.
Imagen: https://aminoapps.com/

**La paradoja de Olbers, o problema de Olbers, es una cuestión formulada por el astrónomo alemán Heinrich Wilhelm Olbers en 1823 y que afirma que, en un universo estático e infinito, el cielo nocturno debería ser totalmente brillante y sin ninguna región oscura. Esta afirmación se basa en el hecho de que, a medida que la luz viaja por el universo, si las estrellas son infinitas tal y como se deduce de un universo infinito, al final cualquier región del cielo observable terminaría en un espacio ocupado por una estrella, lo que haría que desde la Tierra el cielo se observase completamente brillante en todas direcciones.

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