Coronavirus: ¿y la salud mental?

No solo la ausencia de enfermedad es tener una buena salud mental, sino además mantener un bienestar tanto emocional, como psicológico y social. Como seres humanos que nos movemos en una sociedad, estamos constantemente expuestos a situaciones que pueden causar que nuestra salud mental se vea afectada, debido a que esta puede cambiar con el tiempo, dependiendo las situaciones por las que pasemos.

Afrontar situaciones de estrés o ansiedad durante el confinamiento no es algo sencillo, debido a que no es algo por lo que pasemos comúnmente. Por eso, expertos y organizaciones de la salud enlistan posibles síntomas de que la salud mental está siendo afectada y nos ofrecen una serie de recomendaciones para mantener un buen estado de salud mental, aún durante tiempos de cuarentena.

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¿Cuáles son los posibles síntomas de que nuestra salud mental se está viendo afectada por alguna situación (en este caso por el confinamiento)?

  • Cambios en hábitos alimenticios o de sueño
  • Aislarse de las personas
  • Tener nada o poca energía
  • Sentirse vacío o como si nada importara
  • Tener dolores y molestias inexplicables
  • Sentirse impotente o sin esperanza
  • Fumar, beber o usar drogas más de lo habitual
  • Sentirse inusualmente confundido, olvidadizo, enojado, molesto, preocupado o asustado
  • Tener cambios de humor severos que causen problemas en sus relaciones
  • Tener pensamientos y recuerdos que no puede sacar de su cabeza
  • Escuchar voces o creer cosas que no son ciertas
  • Pensar en lastimarse a sí mismo o a otros
  • No poder realizar tareas diarias como cuidar a sus hijos o ir al trabajo o la escuela

¿Qué puedo hacer durante la cuarentena para prevenir cambios en mi salud mental o para mejorarla?

El confinamiento, además de prevenir de manera eficaz la propagación del coronavirus, ha traído consigo algunos problemas en el ámbito emocional. Somos seres sociales, quienes percibimos mayor felicidad cuando nuestra red de apoyo (familia y amigos) la tenemos cerca, por lo que es de esperarse que al estar aislados seamos más propensos a tener pensamientos recurrentes negativos, sentir poco ánimo o, incluso a padecer síntomas de depresión o de ansiedad. Algo importante a distinguir es que lo que previene la transmisión del virus es el aislamiento físico, no el aislamiento social. Hoy en día, por medio de las herramientas tecnológicas podemos seguir en contacto con nuestros amigos y familia, a través de chats, videollamadas e, inclusive, juegos a distancia, para mantenernos socialmente cercanos.

Estar informados es importante para conocer la situación actual de nuestra localidad y de nuestro país, pero tratemos de hacerlo moderadamente ya que la cantidad excesiva de información puede ser contraproducente, generándonos ansiedad; es necesario minimizar sobre todo aquella información que pueda disgustarnos. Sin olvidarnos siempre de verificar la fuente de la información.

La higiene del sueño es importante para mantenernos sanos física y mentalmente. Lo idóneo es mantener una hora fija para dormir a diario y una hora para despertar, durmiendo siempre las horas necesarias. También procurar que el tiempo que pasemos durante el día en pantallas (celular, computadora, etc.) no sea en exceso y evitarlas en la medida de lo posible al menos una hora antes de acostarse para evitar episodios de insomnio. Así mismo, nuestro rendimiento en las actividades diurnas podrá mantenerse intacto.

Tratemos de mantener las rutinas lo mejor posible, estableciendo tiempo para el homeoffice, así como para las comidas y las actividades recreativas con la familia, los amigos y con uno mismo. Si la situación cambia, siempre es posible adaptar o crear nuevas rutinas para el día al día. Siempre teniendo en cuenta los hábitos alimenticios y el ejercicio para, además, mantenernos físicamente saludables.

Evitar el tabaco y el consumo de alcohol, ya que situaciones de estrés o ansiedad puede incrementar el consumo, no solo momentáneamente, sino también traer consecuencias en el consumo a largo plazo.

Si tienes el hábito de la lectura, comienza o retoma libros de tu interés. Si no, es buen momento para incursionarte en este pasatiempo. Aprovecha las actividades virtuales que diferentes medios están ofreciendo, como conferencias, musicales, obras de teatro, conciertos. Para sentirnos más relajados, utilizar tutoriales de internet para aprender yoga, meditación, o utilizar aplicaciones móviles de meditación guiada.

A los niños y adultos mayores (principalmente los que padecen deterioro cognitivo), brindarles información pertinente para su edad de manera clara y sencilla y repetírsela con paciencia si es necesario. Que el manejo de las emociones de los adultos les sirva a los niños como guía para llevar la situación.

El ayudar a los demás en tiempos de crisis puede ayudarnos a sentir satisfacción propia. Cualquier actividad por más pequeña que parezca puede ser de gran ayuda para los demás. Incluye a los pequeños, pueden crear carteles para poner fuera de la casa, donar despensa, escuchar a quién lo necesite, etc.

Pequeñas acciones que ayudan
Pequeñas acciones que ayudan

La prevención nunca está de más. Es importante prestar atención siempre a tus propias necesidades y sentimiento. Si la situación se te está saliendo de control acude a un experto de la salud mental. Hay psicólogos y psiquiatras que están ofreciendo terapias de manera virtual.

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