William Harvey: el “circulator” revolucionario

William Harvey no fue un médico cualquiera, él podría haber sido considerado como una persona adelantada a su época y aún así dicha expresión se queda corta; su hallazgo más notable consistió en ser el primero en describrir correctamente el funcionamiento del sistema circulatorio refutando las ideas que había establecido Galeno, y como en muchos descubrimientos esto conllevó consigo una carga de escepticismo y rechazo por parte de sus colegas, tanto así que se ganó el apodo de “Circulator” palabra atribuida a los charlatanes y embaucadores. A pesar de todos los señalamientos el tiempo le daría la razón y sus conocimientos serían de gran utilidad en el campo de la fisiología.

Nació en Folkeston, Kent, Inglaterra un 1 de abril de 1578 y podría decirse que su educación fue privilegiada -desde el King School de Canterbury hasta Caius College en Cambridge- los cuales fueron relevantes en su futura formación como médico.

Teniendo en cuenta que el sistema de salud y el colegio de médicos de Inglaterra estaban bien establecidos y gozaban de una gran reputación, él decidió estudiar en Italia; específicamente en la Universidad de Padua, ¿Por qué? simple. porque a diferencia de otras universidades Padua era reconocida por ser independiente de la opinión de la Iglesia Católica, además de ser muy flexible en los nuevos saberes. Era una universidad única en su tiempo ya que entre sus alumnos más destacados podíamos encontrar a personajes ilustres como Nicolás Copérnico y Girolamo Fabrizi d‘Acquapendente (su futuro maestro), entre muchos otros.

El sistema circulatorio descrito por Galeno

Antes de seguir hablando de la vida y obra de William Harvey es menester hablar primero en que consistía el sistema circulatorio descrito por Galeno:

Propuso un sistema abierto donde la sangre era producida a partir de los alimentos de forma constante por el hígado, se distribuía de forma centrífuga al corazón, pulmón, cerebro y tejidos periféricos.

Al llegar a estos órganos la sangre era absorbida y se transformaba en lo que era el órgano (piel, músculos u otro tipo de comnponente), lo que no se usaba era eliminado.

Otra observación importante de Galeno, fue que al corazón no lo consideraba como una bomba que se contraía activamente, este se dilataba activamente aspirando la sangre para llevarla al pulmón y a su vez mezclarla con aire para que se distribuyera al resto del organismo.

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Figura 1: Sistemas circulatorios propuestos por Galeno y Harvey, este ùltimo es el mas aceptado hasta la actualidad.  Fuente: Elsevier.

Una vez que ingresó a Padua no fue hasta que su maestro Girolamo Fabrizi d’Acquapendente lo introdujera por primera vez en lo que serían los pilares de la fisiología moderna, ya que el había estudiado anteriormente el movimiento de diferentes órganos, llegando a describir con un gran lujo de detalle las válvulas venosas.

Harvey a lo largo de su carrera conoció a muchos anatomistas que habían estudiado cuerpos humanos y realizado vivisecciones (disecciones practicadas en animales vivos) que fueron elementos clave en su formación para realizar una investigación mas exhaustiva mediante la observación y experimentación que le conduciría a conclusiones mas sólidas y demostrables.

Después de su estancia en la universidad de Padua volvió a Inglaterra para revalidar su título de Doctor en Medicina en la Universidad de Cambridge. En el año de 1615 fue nombrado Lumleian Lecturer, es decir, al conferencista especializado en temas de anatomía y cirugía que contribuyó a difundir en Inglaterra el conocimiento anatómico.

William Harvey siempre se caracterizó por ser un individuo con un alto grado de curiosidad lo que lo motivó a tener una gran inquietud investigadora, realizando diversas vivisecciones, estudió el desarrollo de diferentes embriones como el del pollo, pero en lo que mas se destacaría sería en el estudio del aparato circulatorio.

El sistema circulatorio versión Harvey y mejorado

No fue hasta el año de 1628 cuando su magnum opus daría a luz y con ello cambiaría para siempre la percepción que se tenía acerca del funcionamiento del aparato circulatorio concebido por Galeno.

Su obra titulada De Motu Cordis (Sobre el movimiento del corazón) fue un pequeño libro de 72 páginas que resultó ser de gran relevancia para la fisiología moderna y sentaría las bases de la demostración de resultados utilizando el método científico (que por aquel entonces aún se encontraba en pañales).

El médico inglés estableció que la sangre era bombeada por el corazón y era distribuida por las arterias a todo el cuerpo, que asimismo regresaba al corazón después de pasar por los pulmones y con esto concluía que la sangre siempre regresaba a su misma ruta e iniciar desde su punto de partida en un movimiento circular permanente (ver figura 1).

Con esto ponía de entredicho los errores del postulado de Galeno, que por mucho tiempo fueron consideradas tales aseveraciones como el modelo definitivo de funcionamiento del sistema circulatorio.

Sin embargo, solo dejó una idea inconclusa y esta consistía en demostrar un paso entre las venas y las arterias, pero no fue hasta la invención del microscopio y gracias a Marcello Malpighi quien describiría por primera vez a los capilares en el año de 1661.

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Figura 2: Obra celebre de William Harvey que lo catapultaría a describir correctamento el funcionamiento del sistema circulatorio mediante experimentación rigurosa.  Fuente: Scielo

Como en el principio del texto se decía, tras su descubrimiento y la asimilación de éste, no faltó su buena dosis de burlas y escepticismo, pues como sería posible haber asestado un golpe tan fuerte al galenismo , como todo conocimiento reciente y probado siempre habrá quienes no estuvieran de acuerdo hasta ver los resultados y fue con el pasar del tiempo y gracias a su astucia que los experimentos realizados en su obra eran reproducibles al grado de ser un fundamento en la materia. Lamentablemente nuestro héroe no recibiría en vida ese reconocimiento hasta el descubrimiento de Malpighi.

Posterior a su obra Harvey dedicó gran parte de su vida a la investigación médica, fue también el médico de la familia real -específicamente del rey Carlos I- quién también sufrió las consecuencias de una guerra civil, mismas que concluirían en la caída del rey.

Tras este devastador suceso, sin hijos, con su esposa muerta y parte de su patrimonio destruido entre ellos sus investigaciones y preparados fisiológicos; fruto de muchos años de investigación y esfuerzo, Harvey se retiró de la vida pública y su profesión.

En sus últimos años dedicó gran parte de su tiempo a la revisión de sus escritos, pero los años le pasaron factura, aquejado enfermedades como la gota y ateroesclerosis murió un 3 de junio de 1657, se sabe que fue un evento vascular cerebral lo que pondría fin a su vida.

Como muy pocos el Dr. William Harvey fue un hombre con un “corazón valiente” que a pesar de haber sufrido la desaprobación de sus colegas en numerosas ocasiones, salió victorioso, esto gracias a que fue de los primeros hombres en poner a prueba el método científico en sus investigaciones, porque con la ciencia aplicada de su lado quien podría contra él.

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