Los vecinos de Santa Claus: ¿Cómo sobrevive la vida silvestre en el ártico?

Cuando llega el final de año, en el hemisferio norte nos preparamos para celebrar las fiestas decembrinas acompañados de bajas temperaturas y hasta nieve. Los adornos navideños rebosan con imágenes sobre renos, osos polares y pingüinos. Sin embargo, ¿alguna vez te has preguntado cómo viven estos animales? ¿cómo será vivir en un paisaje navideño permanente? A lo largo de este artículo te explicaremos cómo se desarrolla la vida silvestre que rodea la casa de Santa Claus, ¡acompáñanos!

Para comenzar es importante entender a qué llamamos polos geográficos y cuál es la diferencia entre el polo norte y el polo sur. Los polos son los puntos más al norte y más al sur del planeta, en donde las líneas de longitud o meridianos convergen. El polo norte se encuentra justo en medio del Océano Ártico, por lo que es muy difícil marcarlo y por lo que a esta zona se le conoce simplemente como Ártico. Por otro lado, el polo sur sí se localiza sobre masa terrestre, en medio de la Antártida. Es aquí en donde viven los pingüinos. En el polo norte no existe ninguna especie de estas singulares aves.

Si bien, el punto exacto del polo norte se encuentra en el océano, dentro del Círculo Polar Ártico existen bastas zonas de masa continental con fauna, flora e incluso poblaciones humanas. El Círculo Polar Ártico es una línea imaginaria (paralelo) ubicada específicamente en latitud 66° 33´ 44´´. Esta línea atraviesa Suecia, Islandia, Groenlandia, Canadá, Rusia, Dinamarca, Finlandia y Noruega. 

Mapa del círculo polar ártico. Imagen tomada de elpais.com

Como es de esperarse, en el Círculo Polar Ártico el tipo de bioma es la tundra ártica. Esta se caracteriza por una temperatura promedio de -5ºC que puede llegar a 10ºC en verano y hasta -68ºC en invierno. La precipitación es mínima, sobre todo en los últimos meses del año. Por todo lo anterior, tanto la flora y la fauna han desarrollado estrategias de supervivencia excepcionales. En el caso de las especies de plantas, suelen tener un tamaño pequeño y forma de tapete, para protegerse del frío y los fuertes vientos. Entre estas encontramos distintas especies de herbáceas, musgos y líquenes.

Sin embargo, existen especies leñosas con adaptaciones sorprendentes. Una de ellas es Salix arctica o sauce ártico, la planta leñosa con la distribución más al norte del mundo. Esta prima del sauce llorón, que alcanza el medio metro de altura, tiene no solo la capacidad de resistir medio año sin luz solar sino de crecer en el permafrost (suelo congelado). Otro pariente impresionante es Salix lanata o sauce lanudo. Esta especie es un poco más alta, llegando al metro de altura. Lo que más llama la atención de ella son sus hojas pubescentes o lanudas, de ahí su nombre. Esta adaptación le permite protegerse de las gélidas temperaturas y retener humedad.

Hojas de Salix lanata. Imagen tomada de treesandshrubsonline.org

Hablando sobre la fauna del ártico, encontramos mayor variedad de la que se puede esperar. No obstante, buena parte de ella reside entre la taiga y la tundra o migran miles de kilómetros al sur durante el invierno. Entre las especies marinas encontramos una amplia variedad de crustáceos y peces que ocupan un lugar en toda la cadena trófica desde presas hasta depredadores como el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus).

También encontramos mamíferos marinos como la ballena de Groenlandia (Balaena mysticetus) la orca (Orcinus orca), el narval (Monodon monoceros), focas (Phocidae sp), entre otros. Por supuesto, también encontramos distintas especies de animales terrestres, principalmente mamíferos con grueso pelaje como osos polares (Ursus maritimus), renos (Rangifer tarandus), el zorro ártico o zorro polar (Alopex lagopus), lobos árticos (Canis lupus arctos), el buey almizclero (Ovibos moschatus) y aves predadoras como el búho nival (Bubo scandiacus).

Fotografía de un tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus). Imagen tomada de fundacionaquae.org

Todas las especies de animales han desarrollado distintas estrategias para protegerse del frío y sobrevivir a los meses de oscuridad. Las estrategias más extendidas son el grueso pelaje, su capacidad de hibernación y de migración. Y si bien, las condiciones en la tundra pueden parecer extremas, estas especies están bien adaptadas para sobrevivir únicamente en biomas como este. Es por ello que su conservación es importante. No existen muchos lugares donde un oso polar se sienta cómodo además del ártico ¿o sí?

Para conocer más sobre la vida silvestre en el ártico y de cómo el cambio climático está afectando su hábitat puedes visitar los siguientes enlaces:

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