Ciberataque: Un terrible regreso a clases

Después de las agradables vacaciones de verano, el regreso a clases es esperado por algunos y aborrecido por otros. Es esa pequeña parte donde hay cambios en las vidas de adultos y menores.

En algún colegio privado de México situado cerca de lujosas zonas residenciales, y a su vez de colonias inseguras, los docentes, alumnos, directivos y trabajadores regresaban a clases un lunes por la mañana. Los pequeños alumnos lloraban al ver que se quedarían ahí sin su mamá, mientras lo adolescentes corrían para saludar a sus compañeros que no vieron en el lapso vacacional. Algo similar sucedía con los trabajadores del instituto.

Un par de horas después de la apertura de clases, en cierta área critica del colegio, la chica se percata de fallos en su computadora que le impiden laborar y de inmediato lo reporta a sistemas. El personal se hace presente y… ¡Sorpresa! Comenzó el terror.

Todos los iconos del escritorio se pusieron en blanco. A ninguno puedo acceder.” Dijo la chica.

El personal de sistemas comienza a realizar configuraciones y al acceder a las carpetas del equipo se encuentra con una extensión sospechosa.

Los colaboradores de sistemas se reúnen de manera inmediata para revisar el resto de equipos. El primer paso fue acceder a los servidores, acto seguido, la extensión sospechosa ya tenía presencia en ellos y todas las carpetas compartidas dentro de la red. Esta extensión estaba acompañada de un mensaje dentro de un “reedme”. En el texto se solicitaba cierta cantidad de bitcoins para la recuperación de toda la información cifrada. Se procede a desconectar los equipos para evitar la propagación del ransomware

Al mismo tiempo se contacta a los ciberdelincuentes, ya que en el reedme dejaron dato de contacto, para conversar sobre la situación. Los delincuentes, firmes en su postura, de nuevo proponen el pago a cambio de la información. El instituto académico se niega a hacer trato con ese tipo de personas, mientras el personal de system center se reparte actividades; intentar recuperar la información que aún no estaba cifrada, contactar a expertos en el área de ataques tecnológicos, hablar con los directivos y plantearles lo sucedido. 

Todo se complicó.  Además de llevar a cabo las actividades, también continuaban dando soporte a quienes tenían equipos conectados a otro segmento de la red.  Las llamadas eran recurrentes al área de sistemas para cuestionar fallos en los sistemas.

Las horas seguían avanzando, en al área administrativa se respiraba tensión y estrés. Los docentes, nada ignorantes, murmuraban en los pasillos “¿recibimos un ataque? ¿se cayeron los sistemas? ¿robaron nuestra información?” Muchas preguntas sin recibir respuesta para evitar malos entendido o un caos total dentro del colegio.

Por otra parte, los alumnos continuaban su día con normalidad ya que tenían acceso a wifi sin problema alguno. Llego la hora de salida, menores y adolescentes abandonaron el recinto educativo sin percatarse del terror que estaba pasando.

En sistemas, el lapso utilizado para ingerir alimentos se redujo, con la finalidad de aprovechar el mayor tiempo posible en reacción al ataque.  Al concluir dicho tiempo, el soporte se continuó dando al resto de áreas y, posteriormente, a la hora que la mayoría de las personas se retiró del inmueble, se trabajó por completo en reacción al ataque. Cabe destacar la presencia de una persona de la misma área, pero de otro colegio privado perteneciente a la misma institución.

Comenzó a caer la noche, hubo llovizna, en el plantel había silencio total, la tensión y el estrés estaban al máximo ¡Hay bastante información delicada en riesgo! Exclamó uno de sistemas. Los monitores pareciera que tenían atados a los de sistemas, ni entre ellos se volteaban a ver, mucho menos perdían tiempo en platicar, esto para evitar pérdidas de tiempo.

Después de varias horas, ya a la media noche y luego de haber decidido cómo responder, los chicos salieron por un café para no ser vencidos por el sueño. A pesar de la actividad realizada, acercándose la hora del diablo (3 a.m.), ahora enfrentaban otro combate, sí, contra el sueño y cansancio.

Cumplieron el objetivo de la noche “dejar en funcionalidad el sistema con mayor demanda para la institución educativa”, posteriormente procedieron a retirarse del lugar…  ¡Qué gran golpe y trabajo nos acaban de dar! se escuchó mientras chocaban las palmas de sus manos al despedirse.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s