¿Qué secretos esconden las rocas lunares?

Tal vez no lo sepas, pero nuestra luna es bastante rara. Esta se conforma de aproximadamente 1/80 de la masa de la tierra, tal vez no parece mucho, pero es ridículamente grande a comparación de otras lunas de nuestro sistema solar.

Por ejemplo, Titán, la luna más grande de Saturno se conforma de 1/4000 de la masa de Saturno. Esto significa que nuestra luna es 50 veces más grande, al menos en función al tamaño de su planeta portador.  Entonces, ¿cómo es posible que la luna se formara? Pues bien, la respuesta a esa pregunta se encuentra resguardada dentro de una bóveda en las instalaciones de la NASA.

Hace 50 años enviamos a los primeros astronautas a pisar la superficie lunar, y lo que trajeron consigo fue impresionante. Estamos hablando de rocas lunares. La bóveda de reserva nacional de los Estados Unidos de 1978 contiene más de 300kg de rocas lunares traídas a la tierra a lo largo de las 6 misiones Apolo, esta bóveda resguarda el 70% de las rocas lunares que se han traído a la tierra.

A pesar de que hace 50 años teníamos la tecnología para poner personas en la superficie lunar, aún no se sabía a ciencia cierta cómo es que la luna se formó. Las rocas que trajimos con nosotros fueron la clave para resolver este gran misterio. Al último minuto antes del despegue de regreso de la primera misión lunar, Neil Armstrong tomó la decisión de traer consigo una muestra polvo lunar, la cual resultó ser una muestra sumamente importante.

Tras analizar dicha muestra, científicos encontraron pequeños fragmentos de rocas blancas que resultaron ser anortositas, pero ¿qué tiene de fascinante esto? Pues bien, para responder esta pregunta tenemos que retroceder a 1609 cuando Galileo Galilei construyó el primer telescopio. El escudriñó la superficie de la luna y descubrió que existían áreas de mayor y menor terreno, tiempo después nos dimos cuenta que muchas de las áreas oscuras que Galileo observó eran en realidad cráteres de impactos. Todo esto nos demuestra que la luna ha recibido una enorme cantidad de impactos a lo largo de mucho, mucho tiempo.

Tras miles de millones de años de impactos, 15 metros de la superficie lunar fue literalmente molida en finísimos granos de rocas llamados regolito, o más bien conocidos como polvo lunar. Este material fue lo que compuso la muestra que Neil Armstrong trajo consigo de vuelta a la Tierra.

El hecho de haber encontrado pequeños porcentajes de rocas blancas dentro de una muestra obtenida en los relieves bajos de la luna (las áreas obscuras) nos indica que dichas partículas tuvieron que ser lanzadas por grandes impactos de meteoritos para viajar cientos de kilómetros, desde las zonas de alto relieve, y llegar a donde se encontraron. Y si dichas zonas de alto relieve se encuentran cubiertas casi en su totalidad por rocas blancas, esto indica que la gran mayoría de la superficie lunar está compuesta por anortositas.

Pues bien, ¿qué tiene de facinante todo esto? Lo facinante es que la anortosita es una roca ígnea, esto significa que esta roca se forma tras el enfriamiento de lava o magma. Cuando la lava se está enfriando, esta se comienza a cristalizar y debido a que las anortositas son menos densas, estas tienden a flotar sobre la superficie. Entonces para que toda la superficie de la luna esté cubierta de una roca ígnea, solo puede significar que en algún punto de la historia, nuestra luna fue un mar de lava.

Esto dejó a los científicos con otra incógnica, ¿cómo se puede derretir una luna? Pues bien, resulta gracioso pensar que un científico llamado Jhon Wood se le ocurrió la loca idea de que la luna se formó mediante un enorme impacto en la tierra, todo gracias a unos milimétricos fragmentos de rocas blancas encontrados en un específico lugar de la luna. Esta idea más tarde se convirtió en la hipótesis del gran impacto, siendo actualmente la hipótesis más aceptada por la comunidad científica respecto a los orígenes de la luna.

La hipótesis del gran impacto dicta que un gran cuerpo proveniente del planeta Marte se estrelló con la tierra justo después que esta se formó. Causando así una enorme explosión capaz de lanzar una buena parte de la tierra al espacio. Esta materia se congregó alrededor de la órbita de la tierra como los anillos de saturno. Solo que a diferencia de los anillos, la materia proveniente de la tierra se congregó en lo que hoy conocemos como la luna.

Mientras dichos fragmentos se estrellaban unos con otros, comenzaron a liberar energía cinética en enormes cantidades y mas energía significa mayor calor. Fue así como nuestro joven planeta obtuvo su enorme luna de magma, a través de millones de choques que produjeron cientos si no es que miles de grados celcius para poder incorporar toda la materia flotante en un solo cuerpo astral. Este cuerpo astral se comenzó a enfriar dejando en su superficie una gruesa capa de roca blanca la cual fue molida a lo largo de 4.5 mil millones de años. Creando así nuestra querida luna.

Así que, la próxima vez que te digan que la geología es una ciencia aburrida, tal vez puedas hablarles sobre el fascinante origen de la luna.

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