Medicina aeroespacial antes de la NASA

Muchos pensaríamos que la medicina aeroespacial (también llamada medicina aeronáutica) inició al mismo tiempo que la NASA, sin embargo, esta tuvo sus orígenes mucho antes.

Los efectos fisiológicos que existen al estar a grandes alturas ya se habían descrito anteriormente gracias al jesuita español José de Acosta, quien en el año 1590 fue el primero en describir el llamado «mal de las montañas» cuando cruzó los Andes peruanos.

Los síntomas del mal de montaña son mareos, cefalea (dolor de cabeza), náuseas, vómitos, entre otros. Acosta pudo describir muy bien los efectos de la hipoxia (deficiencia de oxígeno) a pesar de que todavía ni si quiera se había descubierto el oxígeno en su época. 

La causa del llamado «mal de montaña» es un descenso de la presión del oxígeno de la atmósfera, debido a que al estar en un punto alto ya no hay tantas «capas» de atmósfera haciendo presión en el cuerpo. Los pulmones necesitan que haya una presión para que el oxígeno pueda entrar al cuerpo sin hacer un sobreesfuerzo, pero al estar en una montaña alta no existe una cantidad suficiente de presión y las personas empiezan a experimentar los anteriormente mencionados síntomas de la hipoxia.

El 4 de junio de 1783 los hermanos Montgolfier realizaron una demostración pública de lo que acababan de inventar: un globo aerostático. Su invento duró sólo 10 minutos en el aire, no obstante, esto hizo que el 19 de septiembre del mismo año replicaran su demostración en Versalles, pero esta vez con un gallo, un pato y una oveja como pasajeros.

Posteriormente, el 21 de noviembre del mismo año realizaron el primer vuelo en globo aerostático tripulado por personas, sobrevolaron París durante 25 minutos y esto marcó el inicio de la industria aeronáutica.

Durante ese mismo año, después de la exitosa demostración de los hermanos Montgolfier, el físico francés Jacques Charles decidió utilizar Hidrógeno en lugar de solo aire caliente para llenar los globos y gracias a esto logró ascender hasta 2 kilómetros. La consecuencia del experimento fue que por primera vez se describiera una alteración fisiológica relacionada con el vuelo: dolor de oídos en el descenso.

En 1785, el doctor John Jeffries se involucró en los vuelos en globo aerostático, siendo él al que catalogan como el primer «médico aeronáutico», junto al francés Jean Pierre Blanchard realizaron la travesía del Canal de la Mancha en enero de 1785 donde realizaron distintas experimentaciones acerca de la atmósfera terrestre. Sin embargo, el interés de Jeffries en participar en el vuelo en globo aerostático no era tanto médico, sino pasión aventurera de volar.

Fue hasta 1803 cuando el físico Étienne-Gaspard Robert continuó con los ascensos en globo, pero esta vez utilizando palomas para ver los efectos fisiológicos del vuelo. Se describió que estas palomas padecieron de sequedad de la garganta, ingurgitación venosa, tendencia a hemorragias nasales y somnolencia.

El 5 de septiembre de 1862, James Glaisher y su copiloto Henry Tracey Coxwell, realizaron una ascensión en globo sin precedentes. Ascendieron más de 9.500 metros, no obstante, ambos casi mueren debido a la hipoxia, pero lograron descender a tiempo. Gracias a esa hazaña se obtuvieron los primeros registros sistemáticos de las reacciones fisiológicas como pulso, frecuencia respiratoria, color de labios y manos, visión y capacidad de movimiento.

Después de todas las ascensiones en globo, el fisiólogo Paul Bert propuso la utilización de una cámara en la cual las concentraciones de los gases vitales debían ser moduladas para que los aeronautas no sufrieran los síntomas de la hipoxia. En 1874 se realizó un experimento en globo con su propuesta y esta fue exitosa, donde los dos pilotos tuvieron efectos de hipoxia disminuidos. Otras de sus aportaciones fueron los efectos de la presión barométrica que se siguen utilizando en la actualidad.

La unión de distintas disciplinas ha traído consigo muchos beneficios y avances (en este caso la ingeniería y la medicina) y es debido a eso que actualmente se impulsa en gran medida el trabajo multidisciplinario. Si los aeronautas no hubieran tenido la ayuda de fisiólogos médicos, todos hubieran fallecido, y si los médicos nunca se hubieran involucrado con los aeronautas, nunca hubieran hecho grandes avances en la fisiología barométrica. Los mayores avances que se tienen de alguna disciplina siempre han necesitado el apoyo de otra.

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