Le fleur du la vie: Irène Joliot-Curie, una mujer extraordinaria

Es probable que no hayamos escuchado hablar de Irène Joliot-Curie, es más, tiene que ver el hecho de que durante mucho tiempo los reflectores dedicaron toda su atención a Marie Curie -su madre- la primera mujer en ganar un premio Nobel, sin embargo, ambas contribuyeron con grandes aportaciones a la ciencia que de no haberse efectuado el mundo no podría concebirse como lo es ahora.

Hasta el día de hoy se le han dedicado innumerables artículos, libros e incluso una película a la madame Marie Curie, así que ya es justo y necesario hacerle justicia a Irène como es debido, quien además de haber sido una prolífica mujer de ciencia también lo fue como una luchadora inalcanzable por la igualdad social.

El inicio de una vida extraordinaria

Irène Curie nació un 12 de septiembre de 1897 en Paris (oh là là), hija de los reconocidos científicos Pierre y Marie Curie, fue la primogénita de dos hijas quien heredaría de sus padres una mente prodigiosa que más adelante le ayudaría a obtener grandes logros.

Desde muy temprana edad, Irène demostró una sorprendente habilidad para las matemáticas, y esta al tener un apetito voraz por el conocimiento formó su propia escuela a la que mas tarde denominaría “la cooperativa”, junto a otros niños que compartían similares características intelectuales que ella.

Cabe mencionar que dentro de los profesores que mas destacaron en su formación académica fueron Paul Langevin (antiguo romance de Marie), Jean Perrin y su madre, quien fue una piedra angular para el futuro que le depararía.

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Marie Curie (izq.) con su hija, causó un gran impacto en la vida de Irène porque gracias a ella encontró su vocación en la ciencia.   Fuente: Internet

En 1914 decidió ingresar a la Universidad de La sorbona para continuar con sus estudios de física y matemáticas, pero al estallido de la primera guerra mundial tuvo que abandonar sus estudios en 1916 para dedicarse a ser enfermera radiológica junto a su madre y al finalizar la guerra obtuvo una medalla por su valor y dedicación.

El año 1918 fue crucial para ella, ya que formó parte del Instituto del Radio como asistente de Marie Curie y que en algún tiempo realizaría su tesis doctoral sobre la radiación del Polonio. Ahí conoció a Frédéric Joliot quien se convertiría en su esposo y a su vez sería su pareja en todo, incluso en las labores humanitarias a favor de los oprimidos.

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Frèdèric Joliot e Irène Curie, compañeros de vida y a la vez grandes colegas que compartirían el premio Nobel de Química en 1935.  Fuente: Internet

Irène fue una mujer que poseía la capacidad de coordinarse en todos los ámbitos: en el laboral y el personal, además de ser una gran científica poseía ese don en igualdad de proporciones como esposa, hija y madre de dos niños: Helene y Pierre quienes más tarde verían en la ciencia el sendero de sus vidas. Esa esposa no la tiene ni Obama.

Imagínense por un momento lograr todas aquellas hazañas en su tiempo, si bien no fueron las únicas mujeres que romperían aquel paradigma de su tiempo, su situación era mas complicada por el machismo imperante, incluso la misma comunidad científica no estaba exenta de los prejuicios, su propia madre lo vivió en carne propia al estar a punto de no recibir el premio por el hecho de ser mujer de no ser por la insistencia de su esposo.

Y el premio Nobel es para…

 “Cuanto mas alejado está un experimento de la teoría, más cerca está del premio Nobel”.

Frèdèric Joliot.

Uno de los trabajos a los que se dedicó Irène Joliot-Curie fue estudiar la radiación natural y artificial, la transmutación de los elementos y la física nuclear. Corría el año de 1932 y la célebre pareja intentaron un experimento que salió fallido, irradiaron parafina utilizando polonio, tiempo después James Chadwick corregiría el experimento y gracias a esto se descubrió el neutrón, lo que le valió el premio Nobel de física en 1935.

Otra hazaña de la pareja fue que confirmaron el descubrimiento del positrón en 1932 por parte de Carl David Anderson.

Frèdèric Joliot e Irène Curie recibieron el premio Nobel en química en 1935 en reconocimiento de su trabajo acerca de la síntesis de nuevos elementos radioactivos, el trabajo más tarde sería resumido en el artículo títulado: Production artificielle d’éléments radioactifs. Preuve chimique de la transmutation des éléments (se puede consultar su trabajo original aquí),

Su trabajo consistió en el descubrimiento de radioisótopos artificiales mediante un bombardeo de boro, magnesio o aluminio con partículas alfa (núcleos de helio) es importante saber que los radioisótopos son la forma inestable de un elemento que es capaz de emitir radiación para transformarse en una forma más estable.

El descubrimiento más adelante sería trascendental por los usos que se podrían dar en el futuro en industrias como la farmacéutica (radiofármacos), la investigación (estudio de las propiedades de la materia usando aceleradores) y el que más repercusiones tendría, en la industria armamentística.

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La imagen muestra una tomografía por emisión de positrones que con ayuda de un radiofármaco llamado fluorodexosiglucosa es inyectada al paciente y se integra a las células con alto índice de consumo de glucosa como son las de cerebro, riñón y los tumores.

En los años posteriores se dedicaron a la investigación de la fisión nuclear y se involucraron en debatir sobre el impacto social de la radioactividad como los usos benéficos así como aquellos con fines bélicos.

Fue una mujer consciente porque sabía que si su descubrimiento caía en las manos equivocadas esto desembocaría en una catástrofe y sus consecuencias podrían afectarnos a largo plazo, bien podría utilizarse la frase “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” para representar su visionaria forma de pensar.

Irène la luchadora por la igualdad

Irène Joliot-Curie fue destacada por ser socialista y luchar a favor de la igualdad lo que la llevó a afiliarse al partido socialista en 1934 y al comité de vigilancia intelectual antifascista en 1935.

Sin embargo, su labor no terminaba ahí, también fue partícipe en la lucha para que las mujeres recibieran una educación adecuada y que el desarrollo social fuera en igualdad de condiciones que los hombres, también fue miembro nacional de la unión de mujeres francesas y del consejo de la paz mundial.

La lista de acciones a favor de la humanidad no terminaba ahí, durante la guerra civil española, fue detenida por recoger fondos para ayudar a los refugiados españoles, víctimas de la dictadura franquista.

En 1943 fue arrestada en la frontera suiza pero se negó a ser liberada por el hecho de ser hija de Marie Curie.

En la segunda guerra mundial, los nazis se encontraban invadiendo París por lo que tomó la decisión de ocultar los resultados de su investigación sobre los reactores nucleares. Estos resultados fueron depositados en un sobre, escondidos en la academia de las ciencias hasta el año de 1949.

De vuelta a las andadas

Al finalizar la guerra, su esposo fue nombrado miembro de la academia de ciencias y director del CNRS (por sus siglas en francés, Centre National de la Recherche Scientifique), en 1945 se creó la comisión de la energía atómica donde Curie jugó un rol importante en la adquisición de materiales de partida, prospección de uranio y la construcción de instalaciones de uranio para su detección.

En 1946 fue nombrada directora del instituto del radio y en el año de 1948 hizo de acto de presencia en la inauguración del primer reactor nuclear francés.

Lamentablemente en 1950 Irène y su esposo fueron destituidos de sus cargos por sus ideas políticas comunistas, ya que corrían tiempos de la Guerra fría. Ambos construyeron su propio laboratorio en la universidad d´Orsay en París.

Al pie de guerra y sin darse por vencidos se dedicaron a la enseñanza y a la militancia en varios movimientos pacifistas

Réquiem por una vida de triunfos

A pesar de todo esto la salud de nuestra heroína se encontraba muy deteriorada, durante la segunda guerra mundial había desarrollado tuberculosis, pero gracias a la comercialización de los antibióticos su salud mejoró notablemente.

El haber estado expuesta constantemente a la radiación y sumándole los escasos estudios sobre los efectos de la misma terminaron por generarle una leucemia y aunque tuvo que tomarse un descanso en las montañas e ingresar al hospital Curie su salud no mejoró. Falleció el 17 de marzo de 1956.

Irène Joliot-Curie fue una mujer incomparable y como muchas otras científicas que contribuyeron con grandes logros a la ciencia, no se le ha dado la importancia como se debe y en el peor de los casos, su vida y contribuciones quedaron en el olvido para muchos.

Me quedo con la satisfacción de que fue una mujer muy sensible y comprendía los problemas sociales como las desigualdades, ella hizo todo lo que estuvo a su alcance en hacer una diferencia sin importar el precio de las consecuencias.

Para concluir considero que el poco auge que se le ha dado ha sido por haber vivido bajo la sombra de su madre y sus logros, a pesar de todo esto Irène tuvo el valor de forjar su vida a su manera y siempre con la frente en alto sin llegar a pedirle nada a su predecesora. En la eterna comparación entre madre e hija ella siempre podrá brillar con luz propia.

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