Roles, retos y aportaciones de las mujeres en la ciencia

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró 1975 como el Año Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de ese mismo periodo se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer. Lo que inició como la conmemoración de la primera gran manifestación pública de mujeres obreras estadounidenses a finales del siglo XIX evolucionó hasta convertirse, más de un siglo después, en la celebración internacional de la lucha femenina por la igualdad de condiciones y derechos sociales, laborales y políticos. Gracias a décadas de congruente y constante lucha feminista de hombres y mujeres, poco a poco, ellas se han abierto camino en diversas esferas, incluidas —por supuesto— ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, science, technology, engineering and mathematics).

Antecedentes del Día Internacional de la Mujer

El 8 de marzo de 1857, obreras textiles neoyorkinas realizaron una manifestación multitudinaria para exigir mejores condiciones laborales, así como la reducción de su jornada laboral a 10 horas; la represión policiaca dejó un saldo de 120 muertas; el mismo día tuvieron lugar el funeral masivo de las víctimas y la marcha silenciosa que se convertiría en símbolo mundial del movimiento obrero. En el marco de la II Reunión Mundial de Mujeres Socialistas, celebrada en 1910 en Copenhague (Dinamarca), se propuso institucionalizar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, en honor a las trabajadoras textiles estadounidenses fallecidas 53 años antes. Durante las siguientes décadas, adoptada por diferentes países, la celebración de la mujer tuvo lugar en diversas fechas; no fue sino hasta 1975 que, por iniciativa de la ONU, se fijó en el calendario global el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

Hombres, mujeres y ciencia

Por lo tocante a STEM, de acuerdo con últimos datos disponibles (2014) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), 28.8% del trabajo de investigación internacional corresponde a mujeres; en Asia meridional y occidental, el porcentaje es de tan sólo 19.0%; 32.2% en América del Norte y Europa occidental; en Latinoamérica y el Caribe (LAC), 44.7%; del total de investigadores por país LAC, en Bolivia las mujeres representan 62.7% (2010), 31.6% (2003) en México y tan sólo 26.5% (2003) en Honduras. En otra publicación, la UNESCO señala que apenas alrededor de 30% de las jóvenes eligen carreras universitarias STEM (2016); y destaca el peso que prejuicios, estereotipos y falta de oportunidades ejercen en la pérdida o falta de interés en STEM experimentada por las adolescentes y jóvenes del mundo.

Ahora bien, aunque no son mayoría, la historia nos habla de padres, hermanos, parejas, amigos, maestros, jefes, colegas que han tenido la capacidad intelectual y emocional para reconocer a las mujeres como los seres humanos que son; hombres que, no obstante son conscientes de las diferencias, aceptan y actúan a favor de que unos y otras tengan los mismos derechos, oportunidades y obligaciones. En sociedades donde los varones poseen el predominio o la mayor autoridad, ellos se convierten en aliados estratégicos gracias a su apoyo, que a nivel institucional se ve reflejado en campañas como He for She de la ONU o Nosotros por Ellas del Gobierno federal mexicano. El cambio de paradigma no es netamente lingüístico, es ideológico, comienza en nuestros círculos sociales más inmediatos y es responsabilidad de ambos géneros.

La lucha por la equidad de género en la ciencia

Un estudio recientemente publicado concluye que, para las mujeres que laboran en un ámbito STEM, su lugar de trabajo «es un entorno diferente, en ocasiones más hostil, que el de sus compañeros masculinos»; además, las féminas perciben «con más frecuencia discriminación y acoso sexual, y piensan que el ser mujer representa más una desventaja que una ventaja para el éxito de sus carreras». Quienes declaran haber sido peor tratadas se encuentran en uno de estos grupos: 1) quienes trabajan en entornos donde la mayoría de los compañeros son hombres, 2) quienes realizan tareas relacionadas con ordenadores, 3) quienes poseen un posgrado. Pero lo anterior no es mera cuestión de percepción, es una realidad con la que científicas de todo el mundo deben lidiar.

Por ejemplo, desde la primera entrega de los premios Nobel en 1901, apenas 3% de estos galardones ha sido otorgado a investigadoras; en la última década, 6.5% de dichos premios para el área de ciencias fueron entregados a mujeres. Ciertamente las mujeres han sido minoría en las ciencias a lo largo de la historia, pero resulta dudoso que, de la totalidad de investigadores dedicados a hacer ciencia del más alto nivel en los últimos años, las mujeres de ciencia tan sólo hayan representado ese 6.5%. Si así fuera realmente, «tal desequilibrio sería, en buena medida, consecuencia de otros desequilibrios relacionados con las diferentes oportunidades de hombres y mujeres para acceder a los recursos y las posiciones que facultan para desempeñar una carrera científica al más alto nivel». La brecha entre hombres y mujeres de ciencia —al igual que en otros contextos— es asimismo apreciable al comparar salarios, jerarquías y apoyo institucional.

En Sólo es Ciencia, nos unimos a la celebración

Todos los días son día de la mujer, todos los días son día de las mujeres y las niñas en la ciencia… ¿por qué asignarle un día en particular a su celebración? La importancia de conmemorar el 8 de marzo y el 11 de febrero se debe a que, aún en pleno siglo XXI, vivimos en sociedades que todavía necesitan redefinir, legitimar y respetar las diversas funciones de las mujeres, así como visibilizar sus aportaciones científicas, fomentar la creación de roles femeninos en STEM, sensibilizar la opinión pública en torno a la desigualdad y la discriminación de género que aún permea en las múltiples esferas en las que se desempeñan las féminas, además de luchar contra los estereotipos y, en suma, contribuir al empoderamiento de las mujeres y las niñas.

El equipo de Sólo es Ciencia se une a las actividades para celebrar esta significativa fecha del calendario internacional, mediante la presentación de breves semblanzas de 40 científicas y sus aportaciones: Wang Zhenyi, Maria Sibylla, Ada Lovelace, Mary Anning, Lise Meintner, Marie Curie, Elizabeth Blackwell, Rita Levi-Montalcini, Grace Hopper, Alice Ball, Cecilia Payrne-Gaposchkin, Françoise Barré-Sinoussi, Vera Rubin, Rosalind Franklin, Hedy Lamar, Elizabeth Blackburn, Jocelyn Bell, Valentina Tereshkova, Josefina Castllvi, Maryam Mirzakhani, Wangari Maathai, Sara Borrell, Maria Worenburger, Gabriela Morreale, Hipatia de Alejandría, Jane Goodall, Sophie Germain, Emmy Noether, Barbara McClintock, Lise Meitner, Margaret Hamilton, Katherine Johnson, Sally Ride, Nancy Grace Roman, Emmanuelle Charpentier, Jennifer Doudna, Arlene Sharpe, Lene Vestergaard Hau, Carolyn Bertozzi y Mae Jemison.

¿Quieres saber todavía más sobre las mujeres de ciencia?

Las aportaciones que las mujeres han hecho a las áreas STEM hablan por sí mismas de la importancia que ellas han tenido, tienen y tendrán en el desarrollo de las actividades científicas. Y la lista de investigadoras de alto nivel continúa creciendo año con año. Para saber más al respecto, te recomendamos el libro Mujeres de ciencia. 50 pioneras intrépidas que cambiaron el mundo (Rachel Ignotofsky), el comunicado «Aumenta participación de mujeres en la ciencia» (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) y los videos ganadores de la segunda edición del concurso Descubramos a las Científicas Mexicanas (Academia Mexicana de Ciencias).

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