La misión STS-135: 10 años después del final del Programa del Transbordador Espacial

En julio de 2021 se cumple el 10° aniversario de la última travesía del Programa del Transbordador Espacial (PTE). Un conjunto de misiones espaciales utilizando naves con una gran capacidad de carga y reutilizables operadas por la agencia espacial estadounidense NASA. La última misión del PTE fue nombrada como STS-135 (Space Transport System – 135).

Usando el transbordador espacial Atlantis se realizó un último trayecto con destino a la Estación Espacial Internacional (EEI) para, luego, regresar y así concluir una era de vuelos espaciales a través del uso de sistemas de transporte reutilizables (STR) que disminuyeron los costos de operación de los viajes al espacio. La primera misión del PTE, la STS-1, se llevó a cabo en abril de 1981 usando el transbordador espacial Columbia.

El Atlantis fue lanzado el 8 de julio de 2011 desde el Centro Espacial Kennedy (CEK) de NASA en Cabo Cañaveral, Estados Unidos (E.U.). A bordo de la nave viajaban 4 astronautas para llevar a cabo la Misión STS-135; además de transportar un módulo vital, utilizado en otras misiones, llamado Raffaello, capaz de resguardar instrumentación y suministros con el objetivo de abastecer a la EEI durante un año.

Lanzamiento del Atlantis desde el CEK rumbo a la EEI. Foto: NASA

Los cuatro astronautas de la STS-135 fueron Chris Ferguson, comandante de la misión, Doug Hurley, piloto, Sandra Magnus como primer especialista de misión y Rex Walheim segundo especialista de misión. Como dato adicional, esta misión fue la de menor miembros en su tripulación desde la STS-6 en 1983 (generalmente viajan siete tripulantes).

Tripulación de la STS-135; de izquierda a derecha Rex Wailheim, Doug Hurley, Chris Ferguson y Sandra Magnus. Foto: NASA

Los astronautas estuvieron 12 días en la EEI, realizando experimentos, actividades y trabajos de mantenimiento a la estación junto con los demás residentes (los astronautas Andrey Borisenko, Sergei Volkov y Satoshi Furukawa) que se encontraban allí. Una de las actividades destacadas fue la operación del brazo robótico de la EEI. Magnus y Hurley operaron el brazo para remover del Atlantis a Raffaello e instalarlo en la estación, y realizaron maniobras para auxiliar a los caminantes espaciales. Al regreso trajeron desechos y equipo obsoleto de la estación.

El Atlantis fotografiado desde la EEI. Se puede observar al módulo Raffaelo dentro de la bahía de carga. Foto: NASA.

El 21 de julio de 2011, el transbordador Atlantis aterrizó con éxito sobre la pista de la base del CEK. Concluyendo 30 años de servicio y 135 misiones gracias a las naves espaciales capaces de efectuar más de un solo vuelo, junto con sus otras “hermanas”, los transbordadores: Columbia, Challenger, Discovery y Endeavour.

Aterrizaje nocturno de la tripulación STS-135 en el Atlantis en el CEK, después de su estancia en la EEI. Foto: NASA

La necesidad de llevar a cabo la STS-135

La planeación de la misión STS-135 fue compleja y en poco tiempo. Meses antes de su lanzamiento no tenía un presupuesto asignado por parte de NASA. En noviembre de 2010, durante un discurso por el administrador de la NASA, en ese momento, Charles Bolden, comentó la necesidad de efectuar esta misión debido a la posibilidad del retraso en la contratación de cohetes privados y el diseño de nuevas naves para transportar carga a la EEI.

Bolden, de forma concreta, dijo: “Esperamos realizar una misión más, además de la STS-133 y la STS-134, en verano de 2011, a lo que todos llamaron como la “Misión de Lanzamiento Necesaria” por el poco tiempo para el desarrollo de los vuelos comerciales”.

En enero de 2011, los administradores de la misión anunciaron a sus colaboradores que la misión STS-135 se llevaría a cabo independiente de la situación del financiamiento. Comenzaron a preparar a los astronautas de la misión. Por suerte, en abril de ese año, el gobierno aprobó un presupuesto federal de 5 mil millones de dólares destinado a la NASA. Lo que pondría en fin a la preocupación para cubrir los costos de la misión y otros proyectos, en lo que se aseguraban el próximo programa espacial para llevar astronautas.

El próximo programa de la NASA

Los sistemas de transporte reutilizables de NASA fueron importantes para el desarrollo y consolidación de la manera de ir y ejecutar actividades en el espacio, como la puesta en órbita de satélites de comunicación de otros países, la colocación del Telescopio Hubble, o abastecer a la EEI. Sin embargo, no eran 100% seguros para mantener sanos y salvos a los astronautas. Esto debido a los dos accidentes de los transbordadores Challenger y Columbia, en 1986 y 2003, respectivamente, que terminaron con la destrucción de las naves y la muerte de sus tripulantes.

Por lo que era necesario que los directivos e ingenieros jubilarán el PTE lo más pronto posible y replantearán la forma de enviar astronautas al espacio. Así nació el Programa de Tripulación Comercial (CCP, por sus siglas en inglés) de la NASA. El objetivo del programa es colaborar con empresas privadas dedicadas a la ingeniería y construcción de transportes aeroespaciales para enviar astronautas al espacio.

El retiro de los transbordadores espaciales hizo depender a la NASA, durante casi una década, de los sistemas de lanzamiento de Rusia para llevar a sus astronautas a la EEI. Estos vuelos eran administrados por la agencia espacial rusa conocida como ROSCOSMOS. Lo que para NASA significó una gran inversión. Los módulos de transporte de ROSCOSMOS en los que viajaban los astronautas fueron las naves Soyuz. Enviadas mediante un cohete del mismo nombre desde el Cosmódromo Baikonour ubicado en Kazajistán, pero operado por la agencia y gobierno ruso.

En 2011, la NASA y gobierno de E.U. no pensaron que tardarían bastante tiempo para volver a enviar a astronautas desde suelo estadounidense, pues en 2010 iniciaron las evaluaciones y contrataciones de las empresas colaboradoras para el CCP.

Fue hasta mayo de 2020, cuando se realizó el primer viaje tripulado al espacio del programa CCP en la misión llamada Crew Dragon Demo-2 (en marzo de 2019 se llevo a cabo la Crew Dragon Demo-1). De nuevo se lanzaban misiones tripuladas desde los E.U.

La empresa aeroespacial SpaceX fue la encargada de proporcionar la nave espacial. Utilizando su módulo para tripulación Crew Dragon Endeavour lanzado en un cohete Falcón 9, de la misma empresa. Dos astronautas, Bob Behnken y Doug Hurley, iban a bordo de la Dragon con destino a la EEI. Hurley, además de ser miembro de la última misión del PTE, se convirtió en uno de los primeros astronautas en inaugurar los vuelos del nuevo programa espacial de la NASA.

Los astronautas Bob Behnken (a la izquierda) y Doug Hurley, junto a la cápsula Crew Dragon Endeavour de SpaceX. Foto: NASA

El siguiente paso en los vuelos espaciales

La industria aeroespacial y travesías al espacio están en constante cambio. Ya no se tratará sólo de enviar personas profesionales con experiencia para realizar actividades en la EEI o en misiones orbitales. También se quiere llevar a personas que sólo quieran vivir la experiencia de estar “más cercas de las estrellas”. Recién, en julio de 2021, las empresas espaciales privadas Virgin Galactic y Blue Origin, en donde viajaron sus fundadores y dueños, Richard Branson y Jeff Bezos, respectivamente, realizaron cada uno un viaje suborbital de prueba al espacio. Los pasajeros viajaron como “astro-turistas”. Estos vuelos marcarán un éxito para seguir construyendo los cimientos del próximo paso en la exploración del Cosmos: el Turismo Espacial.

Richard Branson, propietario de Virgin Galactic, experimentando la falta de gravedad dentro de la SpaceShipTwo en su primer viaje al espacio. Foto: Virgin Galactic.

A diez años de la misión STS-135, cierre del capítulo de NASA de los STR, vale la pena reflexionar en los acontecimientos y los últimos avances en el sector espacial. Ya que han cimentando las bases de la investigación y exploración sideral para tratar de comprender más acerca de nuestro planeta y el Universo.

Concluyo con esta frase que dijo uno de los astronautas de la misión con referencia al final del PTE y los sucesos del Challenger y el Columbia, y que tuve el gusto de conocer, Sandra Magnus: “Las lecciones en nuestra industria son muy dolorosas. Vamos a aprender más como comunidad, a medida que la comunidad se haga más y más amplia, pero simplemente animaría a las personas a mantener la vista en el pasado para informar sus acciones futuras”.

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