Gauss, el príncipe de las matemáticas

Érase una vez, por el año de 1777 en Brunswick, (un nombre un poco raro, pero ahora es Alemania) nació un 30 de abril Carl Friedrich Gauss quien, desde pequeño mostró que era un genio en la escuela. En una ocasión, su profesor de matemáticas les pidió que sumaran todos los números del 1 al 100, con el fin de que todos se tomaran mucho tiempo para resolverlo, pero ¡vaya sorpresa! Gauss respondió correctamente en un tiempo muy corto, utilizando una fórmula que él mismo construyó en ese momento.

Aunque sus padres no tenían los recursos suficientes para que Gauss pudiera trabajar, por la gran habilidad de hacer cálculos en su cabeza y por la capacidad de poder aprender otros idiomas, el duque de Brunswick, Carl Wilhelm Ferdinand, en 1791 decidió pagar los estudios de Gauss, quien entonces tenía 14 años.

En 1796, alrededor de los 19 años, Gauss consiguió construir un polígono regular de 17 lados llamado heptadecágono con regla y compás. Su importancia es que el camino para llegar al resultado se trataba del uso de matemáticas avanzadas. ¡Con lo que después lograría crear una teoría! (Podemos pensar que una teoría es un conjunto de enunciados que definen una cosa o un suceso muy importante, que puede estar relacionado con otros sucesos). Además se graduó en Göttingen en 1798, y al año siguiente recibió su doctorado en la Universidad de Helmstedt.

Con el descubrimiento del heptadecágono y otras investigaciones matemáticas, Gauss dio inicio a desarrollar un diario matemático, es decir, todo lo que descubría al estudiar diariamente, lo anotaba. Tiempo después, reunió los apuntes más importantes de sus diarios para hablar sobre las propiedades de los números en su primer libro, publicado en 1801, llamado “Disquisitiones Arithmeticae“, dedicado al duque, quien lo apoyaba económicamente para que siguiera estudiando. ¡Una gran satisfacción!

Además de estudiar números, estudió el camino que recorrían varios cuerpos celestes como Ceres, Pallas y Juno. Pero, se han preguntado, ¿hasta cuándo el duque seguiría apoyándolo?, ¿hasta que se le acabara su dinero? o ¿hasta que hubiera otro genio que pudiera necesitar su apoyo?… Pues lo que realmente pasó fue que en noviembre de 1806, el duque resultó herido de muerte en una batalla contra el ejército de Napoleón. Así que Gauss tuvo que conseguir trabajo, por lo que para 1807, fue nombrado director del observatorio de Göttingen (Alemania).

Otra de sus grandiosas contribuciones fue el de describir la ruta del planeta Ceres, ubicado entre Marte y Júpiter; que fue descubierto por Giuseppe Piazzi en 1801 y desde el descubrimiento, se hicieron mediciones sobre las posiciones del planeta para calcular su órbita, pero no fueron suficientes porque se ocultó detrás del Sol ¡y para saber dentro de cuánto tiempo se podría volver a ver! Al calcular su órbita, se podría saber por dónde reaparecería y en cuánto tiempo.

Gauss pudo calcular el camino de Ceres por medio de métodos matemáticos avanzados y por su capacidad de observador, porque notó que las mediciones de Ceres estaban relacionadas entre sí y formaban una curva parecida a la silueta de una campana (a esta curva se le llama Campana de Gauss) y sirvió para muchas cosas más que en la astronomía.

Desde las mediciones de las alturas de un grupo de personas como otras situaciones de economía, química o biología se basan en esta curva para estudiar la relación entre los datos (las mediciones que se tienen). El manejo de muchos datos se puede describir con esta curva, ¡qué coincidencia!

Entre otras aportaciones de Gauss, es la creación del telégrafo eléctrico en 1833 junto con Wilhelm Weber para que hubiera comunicasión alrededor de 2 km.

A la edad de 77 años, Gauss falleció. En la lápida que señala su tumba hay un diagrama, construido por el mismísimo Gauss, de un polígono de diecisiete lados. No cabe duda que todas sus aportaciones en diferentes áreas científicas como matemáticas, astronomía, física, además de su lado inventor, aún se le agradecen pues han sido de ayuda para descubrir nuevas fórmulas y entender diferentes situaciones, o bien, para mejorar lo que fue el telégrafo eléctrico.

Gauss fue un niño que siempre respondió a sus papás y al duque con el conocimiento que iba adquiriendo, su disciplina y apoyo fueron elementos necesarios para ser un gran genio; pues pudo participar en diferentes áreas de la ciencia, desde cuerpos geométricos, hasta aportaciones en la ley de atracción creada por Newton a lo largo de su vida. Y, a pesar de las dificultades que pudo presentar para seguir estudiando, lo importante es que siguiera haciendo lo que más le gustaba.

No hay que dejar de ser curiosos para conocer algo que nos interesa, después de observar una y otra vez eso que nos llama la atención, es importante plantear una buena pregunta para tratar de comprender lo que sucede y si esa pregunta no resuelve nuestra inquietud, tenemos que crear otra… ¿Podríamos saber que en una de esas preguntas no viene la respuesta de algo que nos cambiará la vida? Como a Gauss, que después de tantas aportaciones, debidamente fue nombrado: el príncipe de las matemáticas.

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