¡Avispotas!

¿Vieron, en algún momento, la serie Transformers Beast Wars? Beast Wars no sólo fue un revivir de la franquicia de los seres de Cybertron, sino que presentaba algo muy interesante: buenos y malos que se convertían en robot y en animales nativos de la Tierra. Entre el elenco de los villanos, había uno llamado Waspinator, que se convertía en una avispa algo incompetente, pero que se llevaba la simpatía del público.

Recuerdo a Waspinator, porque en Japón, el científico español José Fernández-Triana ha estudiado una especie de avispa conocida como microgaster godzilla, nombre en el que se han basado en la criatura Godzilla, el más famoso de los monstruos gigantes del país nipón, el cual fue creado como una expresión del impacto nuclear en la isla hacia el final de la Segunda Guerra Mundial.

Microgaster Godzilla. Imagen: https://www.semana.com/

El descubrimiento de la microgaster godzilla fue posible al observar cómo ésta, que pertenece a la subfamilia de los microgastrinae, se sumergía en el agua para atrapar orugas, lo cual es una manera común de alimentación de dichas avispas.

La llamada avispa godzilla trabaja su modo de alimentación de una manera muy peculiar: ésta arma una especie de caja portátil a partir de fragmentos de plantas acuáticas y vive dentro de ella cerca de la superficie del agua. Cuando halla su objetivo, obliga a las larvas a salir de la caja y las parasita insertando rápidamente su ovipositor. En algunos casos, la avispa tiene que sumergirse completamente bajo el agua durante varios segundos para encontrar y sacar a la oruga de su caja.

Para conseguirlo, la especie ha desarrollado garras tarsales agrandadas y muy curvadas, que se cree que se usan para sujetar el sustrato cuando entra al agua y busca huéspedes. En una reflexión acerca de esta subespecie de la avispa (y sobre la importancia del trabajo en equipo para descubrir a nuevas especies), Fernández-Triana comentó:

Al ser una especie japonesa, su nombre honra respetuosamente a Godzilla, un monstruo ficticio (kaiju) que se convirtió en un ícono después de la película japonesa de 1954 del mismo nombre y muchas versiones posteriores. Se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la cultura popular japonesa en todo el mundo. Por lo general, las descripciones taxonómicas de las avispas parasitoides se basan en especímenes muertos, con muy pocos detalles, a menudo ninguno, sobre su biología”.

José Fernández-Triana, científico especializado en insectos.

Puede que los descubrimientos en entomología no siempre son recibidos con la emoción que se experimenta cuando se encuentran nuevas estrellas o algo que marque la evolución de nuestra especie pero, ¿una avispa gigante? Con algo así, podemos decir con certeza que existen los kaijus, aunque no sean como los vemos en las películas.

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