El amor a los videojuegos, High Score de Netflix

¿Quién diseñó el maravilloso sonido cuando le dabas a un pato en Duck Hunt?

¿La risa maldita del perro cuando no le dabas a nada?

¿Cuál es la relación del Dungeons and Dragons con Zelda?

Cuando era niña, allá por principios de los 80’s, tuve un Atari (tengo), todos los días me levantaba a jugar de 5 a 6 de la mañana por que era la hora en la que tenía acceso a la tele para poder jugar, después me bañaba y me iba a la escuela, desde ese entonces le tuve amor a los videojuegos, y crecí jugando con 8 bits. Según recuerdo, la primera vez que vi un juego de Play Station fue El Rey León, me maravillé, ver al pequeño Simba que cuando dejabas de jugar con él se aburría y comenzaba a jugar con mariposas casi reales se me hizo maravilloso. High Score nos lleva de la mano en ese arduo camino de un Bowling (que fue mi primer juego) hecho de cuadritos a ese Simba.

De una manera u otra, hoy estamos todos relacionados o tenemos algún recuerdo de los videojuegos, ya sea como cultura general “Pong fue la primera consola” o estemos jugando Call of Duty en el celular pasando por el famoso Candy Crush u otros que se han convertido en franquicias modernas como Angry Birds.

High Score es una carta de amor a todos aquellos héroes detrás de cámaras, aquellos que no sólo son desarrolladores y mentes maravillosas como Shigeru Miyamoto, también los que al poner un granito de arena al hacer de una manera u otra, que la forma de jugar evolucionara. Nos lleva de la mano desde los humildes inicios de los desarrolladores, de sus experiencias y como fue que decidieron que podían hacer algo nunca visto, nunca jugado y que principalmente ellos amarían, todos hablan de sus éxitos y de sus fracasos con amor.

Cartucho de Donkey Kong para Atari, antes de cualquier consola de Nintendo

Habla también de los jugadores y como el juego, desde Space Invaders, impactó en la vida de los jugadores y como algunos modificaron juegos para hacerlos mejores o mas suyos, y como ese espacio entre tú, el control y la pantalla puede ser tan íntimo.

El documental está centrado en dos países, Estados Unidos y Japón, sobre su relación que no siempre fue la mejor (pues ha tenido demandas y peleas sobre registros entre algunas de las empresas), sobre cómo establecieron incluso, sus técnicas mercadológicas y cómo muchos lograron sobrevivir y reinar hasta hoy.

Me quedan debiendo la historia de Play Station, Maxis, microtransacciones y juegos de celular.

Altamente recomendable y les dejo unas joyas de música para acompañar:

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