Atentado contra la agenda 2030: el futuro de la mujer en la ciencia

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), tan solo el 28% de todos los investigadores en el mundo son mujeres.

En 2015 los países miembros de las Naciones Unidas se reunieron para aprobar 17 objetivos como parte de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, en ella se establece un plan que proyecta un plazo de 15 años para el cumplimiento de estos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) constituyen un llamado universal a partir de 17 pilares para poner fin a la pobreza, preservar al planeta y mejorar la vida de las personas a lo largo del mundo.

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) Fuente: Naciones Unidas

Dado que nos encontramos a diez años de la fecha de vencimiento del plazo fijado por las Naciones Unidas. En la cumbre celebrada en pro de los ODS en septiembre de 2019, fue solicitado un decenio de acción por el desarrollo sostenible. Esto con la promesa de movilizar el financiamiento necesario y su aplicación en todos los territorios, además de un refuerzo a las instituciones encargadas de lograr los objetivos en la fecha prevista, el año 2030, logrando no dejar a nadie atrás.

En dicha cumbre, se hizo un llamado a la población en general para generar movimientos a favor de una década de acción en tres niveles: acción a nivel mundial, a nivel local y por parte de las personas. El fin, era abarcar todos los aspectos, desde políticas, presupuestos, sociedad civil, sector privado, sindicatos, círculos académicos y de investigación.

Son justo estos últimos el motivo de esta nota. Tanto la educación como la igualdad de género son ejes que forman parte importante de la agenda 2030 y su cumplimiento no está aislado de temas de ciencia, tecnología e innovación.

A pesar de los avances en materia educativa a lo largo del mundo, es de reconocerse que la educación no se encuentra disponible universalmente y que uno de los problemas latentes es no solo el limitado numero de chicas que acuden a la escuela, sino, su participación dentro de las denominadas disciplinas STEM (Ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Esta área del conocimiento es la base que sustenta el desarrollo sostenible que plantea la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y proporciona a quienes les estudian, los conocimientos, las actitudes, habilidades y conductas necesarias para crear sociedades inclusivas y sostenibles. Por lo cual, dejar fuera a niñas y mujeres de este camino constituye una pérdida para todos, pero ¿A qué se debe?

Mujer en ciencia Créditos: Universidad de Navarra/Iñigo Izal Azcárate

Un informe presentado por la UNESCO menciona que las diferencias de género en disciplinas STEM se presentan en todos los niveles de educación. Sin embargo, se vuelve más evidente al llegar a la educación superior en estas áreas, las mujeres representan solo el 35% de las matrículas. En México, el porcentaje de universitarias en carreras en ciencias naturales, ingeniería, manufactura y construcción es de entre el 25 y el 29%, posicionándonos como uno de los países más bajos en toda Latinoamérica.

Los sistemas educativos, el entorno familiar y el contexto social juegan un rol central en determinar el interés de las chicas, desde edad temprana, en las materias STEM y, en proporcionar igualdad de oportunidades a acceder a ellas con calidad.

Los ambientes educativos que son solidarios demuestran aumentar la confianza de las chicas en si mismas además de la eficacia en dichas disciplinas. La exposición a las oportunidades de aprendizaje en el mundo real o mediante la experimentación, ayudan a inspirar el interés y a asegurar que, si este es despertado y se preserva, en un futuro sabrán defender su postura ante ambientes extra-aula y laborales.

Créditos: Universidad de Navarra/Iñigo Izal Azcárate

Gloria Bonder, coordinadora de la Cátedra UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina, explicó a que las brechas de género en las ciencias, actualmente, se expresan de muchas maneras, pero se entienden principalmente como desigualdades. La educación es una de las primeras etapas donde estas se pueden evidenciar.

“Es cierto que las mujeres han avanzado mucho en su acceso a la educación superior, y cada vez más mujeres se inscriben en carreras que hace años eran predominantemente masculinas… Sin embargo, la paridad numérica no significa que se haya logrado la igualdad de oportunidades y reconocimiento: es necesario observar qué sucede en cada una de esas disciplinas”

Gloria Bonder

Es necesaria una formación integral que apuesta al empoderamiento desde el aula y al entendimiento ante una sociedad que no deja de evolucionar.

El papel de las mujeres en las disciplinas STEM es una manera de satisfacer el desarrollo integral del planeta permitiendo el acceso a la educación y la igualdad de género en todo ámbito. Sin embargo, no basta con, por ejemplo: poder ejercer el voto y acudir al aula si más adelante nos encontramos con evidentes desequilibrios institucionales cuyos mandos se inclinan a conductas y políticas poco inclusivas.

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