El largo camino hacia la comprensión de la comprensión lectora

Porque el deseo de leer, como todos los otros
deseos que distraen nuestras almas infelices,
puede ser analizado.

Virginia Woolf

La escritura es uno de los inventos más significativos en nuestra historia como especie, de hecho la Historia nace a partir de la fijación de ideas mediante símbolos en diversos materiales. La gran riqueza cultural que existe en todo el mundo tiene como uno de sus pilares principales la escritura. Quienes inventaron los primeros sistemas de representación escrita también estaban inventando, sin saberlo, la lectura.

La lectura es considerada actualmente una habilidad básica e indispensable para el desarrollo integral de todas las personas y las sociedades. Las variaciones de su importancia en determinados periodos y contextos, así como las ideas que los humanos hemos concebido acerca de ella, han sido tan complejas como el devenir humano en sí. La necesidad de educar a los miembros de una sociedad nos ha llevado a indagar cómo se transmite el conocimiento y de qué forma es adecuado enseñar y aprender a leer.

Ahora sabemos que leer es una actividad compleja y constructiva que implica poner en práctica una serie de procesos mentales subyacentes que ocurren al mismo tiempo, mientras pasamos nuestros ojos por las palabras, y tiene como fin comprender lo que está escrito, sustraer el significado de lo que el otro (o uno mismo) quiso decir. Se trata de un proceso de investigación científica largo y complicado dada la naturaleza intangible de la decodificación de letras y palabras, que deriva en apropiarse de lo que está escrito una vez se ha abstraído el significado del texto.


En el pasado, la lectura normal se hacía en voz alta, por lo que hacerlo en silencio era sumamente raro, como describe san Agustín en sus Confesiones (Roma, 383 d.C.) a Ambrosio, un lector fuera de lo común. Cuando leía, dice san Agustín: 
“…sus ojos recorrían las páginas y su corazón entendía su mensaje, pero su voz y su lengua quedaban quietas. A menudo me hacía yo presente donde él leía, pues el acceso a él no estaba vedado ni era costumbre avisarle sobre la llegada de los visitantes, de modo que muchas veces, cuando lo visitaba, lo encontraba leyendo en silencio, nunca en voz alta”.
Hubo que esperar hasta el siglo X para que esa manera de leer se volviera habitual en Occidente. La descripción que hace san Agustín de la silenciosa lectura de Ambrosio (incluida la observación de que nunca leía en voz alta) es el primer ejemplo claro registrado en la literatura occidental.
Alberto Manguel. Una historia de la lectura.

El ojo

Los primeros dibujos descriptivos de la anatomía y funcionamiento de los órganos de entrada de la palabra escrita, se atribuyen a la Grecia clásica con los trabajos de Hipócrates (460-370 a.C.) y las colaboraciones de Aristóteles (384-322 a.C.) quienes en éstas primeras representaciones ya distinguían las partes más importantes del órgano ocular: el cuerpo vítreo, la córnea, la pupila, y el nervio óptico. Más adelante, los dibujos de Celso (25 a.C.-50 d.C.) y Galeno (130-200) en Roma, presentaban avances significativos en la distinción de las estructuras anatómicas del ojo: la forma ahora era ovalada y se podía observar la retina y el entramado de músculos que inervan el nervio óptico. Dichas observaciones eran por demás difíciles, dado el precario desarrollo de técnicas de conservación de tejido muerto. Leonardo da Vinci (1452-1519) utilizó clara de huevo para endurecer los ojos y poder realizar cortes. Él como muchos otros antes, sentía una gran inquietud por comprender qué relación existía entre el material recogido por los órganos sensoriales, su estructura física, el viaje por el cerebro, la organización de éstas impresiones en la mente y la capacidad de manipularlas y recuperarlas de la memoria. 

La respuesta podía hallarse en las reflexiones de Ibn al-Haytham, un erudito Egipcio del siglo XI que realizó un extenso tratado de óptica y consideraba que todas las percepciones interiores estaban reguladas por inferencias deliberadas, producto de nuestra capacidad de juicio. Retomó la teoría aristotélica de la “intromisión” que postulaba que las características de lo que vemos entran al ojo por el aire y apoyó la idea mediante precisas explicaciones físicas, matemáticas y fisiológicas. Estas ideas fueron completadas al distinguir más radicalmente entre “sensación pura” y “percepción”, siendo la primera una impresión inconsciente y voluntaria y la segunda un acto consciente de reconocimiento. Al-Haytam comenzaba a comprender que en el acto de leer (ver/sentir – descifrar/percibir) confluían y debían coordinarse cientos de habilidades determinadas por la práctica, la luz, la experiencia, el material en el que se lee, la intención de quien lee, etc. Pero la manera en que tiene lugar el acto de leer y la naturaleza de las intrincadas relaciones entre todos estos ingredientes, que resultan en la comprensión, seguían siendo un misterio.

Los movimientos oculares

Los datos que poseemos sobre el papel de los movimientos oculares durante la lectura provienen del trabajo de Edmund Burke Huey y Emile Javal a finales del siglo XIX y principios del XX. Huey en The Psycology and Pedagogy of Reading (1908) presentó el primer estudio sobre los procesos de lectura, la naturaleza de los procesos perceptivos (movimientos oculares) y los procesos implicados en el reconocimiento de las palabras y la comprensión; Emil Javal, observó por primera vez que dichos movimientos no son lineales, sino que en el recorrido por las palabras presentan saltos tanto hacia adelante (movimientos sacádicos) como hacia atrás (regresiones oculares) y que entre cada sácada se dan fijaciones oculares en las letras por periodos brevísimos de tiempo, durante los cuales se procesa lo que se lee. Descubrió que cuando leemos focalizamos un campo visual relativamente amplio que va más allá de las letras, incluso de las palabras, que proporciona una rápida (50 mseg son suficientes) precepción de los signos ópticos. 

Para ello, realizó un experimento en el que se presentaban diapositivas proyectadas en una pantalla mediante un taquitoscopio controlado por el experimentador y realizó un segundo hallazgo importante: la cantidad de información visual obtenida en una sola fijación variaba según el estímulo que se presentaba y era mucho mayor cuando las letras que se proyectaban eran acomodadas en frases con sentido (aproximadamente 25 letras) que cuando eran presentadas en palabras con significado, pero sin relación entre sí (de 14 a 18 letras) y que cuando eran presentadas al azar (4 o 5 letras).


Letras al azar: TGHNVDSPOWLZUTYLXBOK

Palabras no relacionadas: PELOTA COLADOR GATO LANA ÁRBOL

Frase significativa: LA SEÑORA FUE AL MERCADO

Otros científicos como Dixon (1951) y Ballantine (1952) basaron sus investigaciones en estos trabajos para observar las diferencias individuales y se concluyó que los adultos al leer hacen menos pausas y durante menos tiempo que los niños. A partir de estos resultados, el interés en el estudio y la enseñanza de la lectura, pasó de la mera decodificación sonora de las letras tradicional, al desarrollo y cuestionamiento de una lectura más integral cuyo fin es la comprensión.


“Analizar exhaustivamente lo que hacemos cuando leemos sería casi el éxito supremo del psicólogo, porque significaría describir una gran parte de los procesos más intrincados de la mente humana” 
E. B. Huey.

Memoria y lectura

Frederic Bartlett  en 1932 realizó un novedoso estudio sobre la memoria que más adelante sería retomado y de mucha utilidad en la comprensión del proceso lector. Remembering fue el nombre del experimento donde utilizó materiales verbales con estructura de cuento para observar las características de la memoria. Les pidió a los participantes que leyeran La guerra de los fantasmas, una historia india donde se narra una expedición:

Una noche dos jóvenes de Egulac bajaron al río a cazar focas y estando allí se vieron envueltos en niebla y en silencio. Oyeron entonces gritos de guerra y pensaron: “parece que se preparan para la guerra”. Escaparon a la orilla y se escondieron detrás de un tronco. Vieron aparecer varias canoas, oyeron el ruido de los remos y observaron que una se dirigía hacia ellos. Los cinco hombres que venían en ella les dijeron “¿Qué os parece? os queremos llevar, vamos a remontar el río para luchar contra la gente”.

Uno de los jóvenes dijo: “Yo no tengo flechas”.

Los otros contestaron: “Las flechas están en la canoa”. “Yo no iré, podrían matarme. Mi familia no sabe dónde he ido. Pero tú” dijo volviéndose hacia el otro “puedes ir con ellos”.

Así, uno de los jóvenes partió, mientras el otro regresó a casa. 

Y los guerreros retomaron el río hasta un poblado de Kalama. Sus habitantes bajaron de aquel pueblo hasta la orilla y comenzaron a luchar y muchos resultaron muertos. Pero en ese momento el joven oyó que uno de los guerreros decía: “Rápido, volvamos a casa, que aquel indio ha sido alcanzado”. Entonces pensó: “Oh, son fantasmas”. No se sentía mal, pero decían que le habían alcanzado.

Entonces las canoas regresaron a Egulac y el joven desembarcó y fue a casa y encendió un fuego. Y le contó a todo el mundo: “Escuchad, acompañé a los fantasmas y fuimos a luchar. Muchos de los nuestros murieron y muchos de los que nos atacaron murieron, Decían que fui herido y yo no me sentí mal”.

Se lo contó a todos y después permaneció en silencio. Cuando el sol salió se desvaneció. Algo negro salía de su boca. Su cara se deformó. La gente saltaba y lloraba.

Estaba muerto.

Para observar si existía correspondencia entre el texto y el recuerdo de las personas y las características cualitativas y su exactitud, los participantes estaban asignados a uno de cinco grupos y les pidió que reprodujeran el cuento. La diferencia entre grupos era el periodo transcurrido entre la lectura y el recuerdo que las personas elaboraron de él (recuerdo inmediato, quince minutos, una semana, un mes y diez años).

Lo que encontró fue muy interesante. Se observaron omisiones de información en los protocolos de recuerdo, siendo más detallados aquellos con menor periodo transcurrido entre la lectura y su recuerdo; los que tenían más tiempo de haber leído la historia añadieron información proveniente del conocimiento previo o distorsionaron la información literal; existía coherencia en la idea dominante de la historia (hubo una guerra donde murieron muchas personas); las situaciones extrañas narradas en la historia se ajustaron a otras que sí eran familiares para los participantes. Es decir, los participantes reconstruyeron el cuento a partir de las ideas principales, lo que sabían antes de leer el cuento (por ejemplo qué es una guerra, una canoa, etc) y añadiendo información para rellenar las partes que no tenían mucho sentido en su recuerdo. 

Pensamiento (cognición) y lenguaje

Los estudios continuaron, sin embargo, debido a que dicho proceso mental de abstracción del significado no es observable directamente, la investigación cognitiva (procesamiento y control mental de la lectura) se debilitó por el surgimiento de la revolución behaviorista o conductual  de los años 1920-1960, que sostenía que únicamente los fenómenos observables y medibles son de interés experimental.

En contrapartida y como crítica al enfoque positivista del conductismo, Noam Chomsky propone otra revolución metodológica en el estudio de los mecanismos internos de la comprensión del lenguaje y su aprendizaje, con la publicación en 1957 del libro Syntactic Structures. En él sostiene que todos los seres humanos poseen capacidad innata para comprender y producir un número infinito de frases con significado, a partir de un número finito de símbolos (letras) y reglas (sintaxis) que componen su lengua natural; defiende el estudio del lenguaje y la mente unidos por una teoría de estructuras de conocimiento gramatical no cuantificables.

En la década de los años 70 surge la ciencia cognitiva, producto de la relación de conocimientos generados por diferentes disciplinas como la lingüística, la psicología y la computación. El objeto de estudio de las ciencias cognitivas son principalmente el lenguaje y los procesos mentales utilizando la similitud hombre-máquina en el procesamiento de la información. El sistema cognitivo de los seres humanos, al igual que los ordenadores, posee una estructura física con funciones específicas que reciben la información, en el caso de los humanos a través de los sentidos, después ésta información es procesada y el discurso se reconoce (se decodifican los signos fonológicos en el habla y los gráficos en la lectura) y por último se almacenan en la memoria de manera jerárquica de acuerdo a la importancia que tiene la información. 

En el fenómeno de la lectura se estudian las estrategias cognitivas y el control de procesos subyacentes implicados como la memoria, atención, reconocimiento de pautas gráficas y fonológicas, procesamiento semántico, conocimiento previo y estructuras donde se llevan a cabo. Bajo esta perspectiva, la comprensión lectora es un proceso dinámico y activo, que integra otros procesos que suceden en paralelo, es decir, suceden al mismo tiempo y no es necesario que uno empiece y termine para que el otro ocurra, donde la prioridad para el sistema es la búsqueda de significado que deriva en una representación mental coherente de lo que se lee. Este proceso complejo depende de manera importante de la memoria operativa, que manipula y almacena la información que se recibe en el momento, la experiencia del lector, lo que sabe sobre el tema, la intención que tiene al leer, etc.

El proceso de leer implica una gran demanda de recursos y habilidades mentales todas puestas en marcha al mismo tiempo y con la práctica, las personas automatizan algunas de las operaciones subyacentes que aligeran la carga de trabajo, como la decodificación de los signos gráficos en su equivalente fonológico, la función sintáctica de algunas palabras como las preposiciones y los adverbios, los verbos y los sujetos; por lo que los niños cuando comienzan a leer necesitan poner mucha atención en las letras y las sílabas primero y conforme interactúan social e individualmente con el acto de leer, dicha tarea se automatiza, lo que permite que su atención y memoria poco a poco se centren con más facilidad en la búsqueda de comprender qué quiso decir quien escribió su cuento favorito.

Modelos cognitivos

Los modelos científicos son representaciones conceptuales, abstractas, gráficas, etc. de fenómenos o procesos que ocurren en la naturaleza y su objetivo es descubrir, simular, explicar o describir dichos fenómenos.

El modelo triangular del léxico representa la manera en que las palabras están organizadas en la memoria y cómo están organizadas. Plantea que la percepción del habla implica la relación entre la representación del sonido (la fonología) de la palabra (punto inferior derecho del triángulo) con la representación de su significado, en la parte superior. La producción y comprensión del lenguaje implica relacionar el significado de una palabra con la representación de su sonido en el caso del habla y o con su ortografía en el caso de la lectoescritura (punto inferior derecho del triángulo).


Comprensión del lenguaje; pensamientoC:\Users\Ale\AppData\Local\Microsoft\Windows\Temporary Internet Files\Content.IE5\EJGXADG0\MP900422313[1].jpg

En el modelo triangular el significado de las palabras individuales se representa como la cartografía (mapeo)  del nivel fonológico y la representación del significado como una red de características interconectadas, estableciendo categorías o grandes “cajones” donde se busca o almacena determinada palabra y éstas pueden aparecer en una o más categorías, por ejemplo, la palabra cardenales puede estar representada en la categoría “pájaro”, “equipo de fútbol” o “golpe”.


Ventana sobre la palabra (IV)Magda Lemonnier recorta las palabras de los diarios, palabras de todos los tamaños, y las guarda en cajas. En caja roja guarda las palabras furiosas. En caja verde, las palabras amantes. En caja azul, las neutrales. En caja amarilla, las tristes. Y en caja transparente guarda las palabras que tienen magia. A veces, ella abre las cajas y las pone boca abajo sobre la mesa, para que las palabras se mezclen como quieran. Entonces, las palabras le cuentan lo que ocurre y le anuncian lo que ocurrirá.

Eduardo Galeano. Las palabras andantes.

El modelo de Walter Kintsch y Teun A. van Dijk

En 1978 estos científicos (el primero, psicólogo estadounidense y el segundo lingüista holandés) interesados en la comprensión del discurso, propusieron un modelo cognitivo de procesamiento semántico que integra los subprocesos más importantes en la comprensión lectora. Estos autores sostienen que la representación coherente en la memoria de lo que se leyó, está determinada por la memoria operativa y se lleva a cabo mediante la operación (cognitiva) de macrorreglas que se aplican a las proposiciones de un texto.

Las proposiciones son unidades de significado completas compuestas por uno o más conceptos sin estar limitadas por un número determinado de palabras o frases. Por ejemplo:


En la frase los glóbulos rojos contienen hemoglobina, la proposición se representaría así: (glóbulos rojos, hemoglobina). 

Las proposiciones se van procesando por ciclos, que son porciones del texto que contienen cierto número de proposiciones que pueden ser retenidas en la memoria operativa, de ahí se toma la decisión del lugar jerárquico que ocupará en el modelo situacional del texto según la relación que tengan con las proposiciones del ciclo anterior o con las ya almacenadas en la memoria a largo plazo. 

Estas conexiones se determinan por la repetición o sobrelapamiento de conceptos entre proposiciones, por ejemplo:


Frase 1 Los glóbulos rojos contienen hemoglobina. Proposición 1 (glóbulos rojos, hemoglobina) Frase 2 La hemoglobina es el pigmento rojo que le da color a la sangre Proposición 2 (hemoglobina, pigmento rojo, sangre)

En estas proposiciones, los conceptos que se repiten son rojo y hemoglobina por lo que muy probablemente se enviará a la memoria a largo plazo. 

El texto base o base textual es la expresión de las relaciones de coherencia entre las proposiciones y su organización, y es una representación más simple que el modelo situacional (ambos se construyen a medida que se lee) que es como le llamaron Kintsch y van Dijk a la representación del texto en la memoria, que incluye no sólo la información tal cual se lee en el texto, sino también el conocimiento previo del lector, las inferencias que realizó (por ejemplo de información necesaria para entender el significado que no es explicitada en el texto), las imágenes que la lectura evoca, etc.  Aquí se van acomodando las proposiciones de acuerdo a la importancia que tienen en el texto mediante la aplicación de las macrorreglas que ya habíamos mencionado y son:

Macrorregla de selección. Se seleccionan las proposiciones que más se repiten o que son necesarias para mantener la coherencia del texto (las más importantes) y se acomodan en los niveles superiores del texto base y el modelo situacional.

Macrorregla de borrado. Las proposiciones que no son necesarias para comprender una proposición anterior o subsecuente son eliminadas, es decir, datos o información irrelevante para abstraer el significado global del texto.

Macrorregla de generalización. Se abstraen las características comunes de una serie de objetos, lugares o personas, y se sustituyen por una proposición general que las integra, por ejemplo, en la frase:


sobre la mesa había uvas, manzanas y los restos de una sandía a medio comer se representa con una sola proposición: sobre la mesa había fruta (mesa, fruta).

Macrorregla de construcción. Una secuencia de proposiciones que describa una situación o secuencia de hechos puede ser sustituida por una proposición general que las contenga pero no aparece explícitamente en el texto. La frase:


Raúl  se subió a las sillas voladoras y cuando el juego terminó compró un algodón de azúcar, más tarde decidió ver el espectáculo de delfines… Se construye la proposición Raúl fue a la feria (Raúl, feria) a partir del conocimiento que poseemos del mundo.

El resultado es una macroestructura de significado que contiene no sólo la información explícita del texto, sino las relaciones que tiene con el conocimiento previo de quien lee, la integración a esquemas de significado ya construidos de información que desconocía, las inferencias realizadas, la categorización de nuevas palabras, sus opiniones o juicios respecto al tema, etc.

Es un modelo probado experimentalmente y muy completo que significó un parteaguas en la investigación sobre la comprensión lectora. Después de su aparición en 1978, el trabajo continuó y el modelo se fue ampliando, no sólo con el trabajo de sus autores sino con el de muchos otros investigadores que vieron en él el poder explicativo que posee, así como su utilidad en la mejora y diseño de estrategias didácticas en la enseñanza de la lectoescritura y su evaluación. Y el conocimiento sigue avanzando…


“En la lectura está la posibilidad de penetrar en nosotros mismos y en cualquier realidad: comprender para actuar con imaginación y espíritu crítico. La lectura es una aventura vital más amplia que nuestra vida, más extensa que nuestro espacio y nuestro tiempo”.

Alberto Ruy Sánchez

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