¿Conoces las erupciones solares?

Cada primero de septiembre conmemoramos el descubrimiento de las erupciones solares, luego de que el astrónomo Richard C. Carrington observara una por primera vez en 1859.

Carrington dio a conocer sus descubrimientos el mismo año, en su trabajo Description of a Singular Appearance seen in the Sun, publicado en la revista de la Real Sociedad Astronómica. En su artículo describió una tormenta solar como dos «parches de brillo intenso que en apenas 5 minutos habían atravesado un espacio de 56 000 kilómetros».

Pero… ¿qué rayos es una erupción solar!

Ésta es una fuerte explosión en la fotosfera (superficie luminosa) del Sol cuya liberación de energía es equivalente a millones de bombas de hidrógeno; las erupciones solares producen radiación electromagnética de onda, dentro del espectro electromagnético.

Lo anterior se debe a que alrededor existen manchas solares, regiones del Sol donde la temperatura es más baja que en sus alrededores; en las manchas solares surgen campos magnéticos de la superficie del Sol, orientados hacia la corona. 

A diferentes intensidades, diferentes clases

Las erupciones solares hasta tienen una clasificación, de manera ascendente, cada nivel es diez veces mayor que el anterior: A, B, C, M, X. Cada categoría es 10 veces más intensa que la anterior.

Pero además tienen otro índice, un número entre 1 y 9 que indica, a su vez, dentro de la misma clase, la diferencia de intensidad. De este modo, una erupción de clase B1 es 10 veces más intensa que una A1, y una X5 es 4 veces más intensa que una X1. Cabe mencionar que las erupciones más habituales son las de categorías A, B y C.

Hablar de una categoría M es referirnos a intensidades exorbitantes, todavía más si hablamos de las X; generalmente tienen efectos en el entorno espacial de la Tierra. Por ejemplo, una X1 tiene una potencia de 0.0001 W/m2. Sin embargo, se han llegado a medir hasta de categoría X28 (0.0028 W/m2); y se sospecha que llegan hasta X45 (0.0045 W/m2).

¿En qué pueden afectar?

Esta variación espacial puede presentar ciertos peligros para naves espaciales y astronautas debido a su alto grado de radiación. Por otra parte, interfiere con las comunicaciones de radio en onda corta, por el alto grado de magnetismo que extiende. También, las partículas de protones que desprende pueden atravesar el cuerpo humano y provocar daño bioquímico a su paso.

A pesar de ello, serían muy extremos los casos donde pudiera afectarnos, así que no te preocupes.

¡Celebremos este descubrimiento!

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