Como leímos en la primera parte de los sismos lunares, las Misiones Apolo tripuladas pusieron sismómetros en la Luna para estudiar su interior a través de vibraciones por meteoritos, por las mareas de la Tierra, o por su propia estructura interna. Estos estudios demostraron que la Luna cuenta con un núcleo sólido, seguido de uno líquido y uno parcialmente derretido. Gracias a los sismómetros, además, se descubrió que la Luna tenía sus propios sismos, que podían llegar a durar horas.
En la segunda parte de esta historia les contaré que la Luna también tiembla cada vez que los humanos estrellamos nuestras naves en su superficie.

Impactos soviéticos
Luna 2 fue la sexta nave espacial del programa Luna de la Unión Soviética, y el primer objeto humano en alcanzar la superficie de nuestro satélite, y el primer objeto humano en hacer contacto con otro cuerpo celeste. Fue lanzada el 12 de septiembre de 1959. Siguió una ruta directa hacia la Luna. El 13 de septiembre de 1959, impactó en la superficie. Pero no fue ningún accidente. Su misión en la vida era ser estrellada contra la Luna.
La nave llevaba sensores para estudiar el espacio interplanetario, así como gas sódico para permitir a los observadores terrestres seguir su progreso. Llevaba también algunos emblemas esféricos de la unión soviética para esparcirlos por la superficie antes del impacto. Los siguientes visitantes de la Luna podrían toparse con estas piezas históricas.


Misiones Apolo
El Saturno V fue el cohete utilizado para las misiones Apolo tripuladas, y hoy en día continúa siendo uno de los vehículos de lanzamiento más potentes jamás construido. Consistía de 3 etapas: La primera, S-IC, es la que hacía despegar todo el cohete de la plataforma. La segunda etapa, S-II le daba a la carga útil un empujón en medio de la órbita. Ambas etapas cayeron al océano una vez que cumplieron su función de impulsar al módulo lunar en la punta fuera del planeta. La tercera etapa, la S-IVB, fue la que puso la nave en su última órbita de aterrizaje alrededor de la Luna.

El SIVB del Apolo 11, tras su separación del Módulo de Aterrizaje Lunar (LM) fue inyectado en una órbita heliocéntrica, mientras que el SIVB del Apolo 12 fue colocado en órbita terrestre. La etapa S-IVB de las misiones Apolo 13, 14, 15, 16 y 17 impactaron la Luna, aunque un mal funcionamiento resultó en la pérdida prematura de los datos de seguimiento del SIVB. Estos impactos fueron detectados por los instrumentos científicos dejados en la superficie por el Apolo 12, llamado Passive Seismic Experiment Package (PSEP), incluyendo sismómetros y detectores de partículas. El objetivo principal del experimento era utilizar estos datos para determinar la estructura interna, el estado físico y la actividad tectónica de la Luna. Los objetivos secundarios eran determinar el número y la masa de los meteoritos que impactan en la Luna y registrar las deformaciones por mareas en su superficie. El Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) ha localizado y fotografiado los sitios de impacto de las etapas S-IVB.

El Módulo de Aterrizaje Lunar se dividía en Módulo de Descenso (la parte que aterrizaba en la superficie lunar y contenía los motores y sistemas necesarios para aterrizar en la Luna y realizar actividades científicas), y el Módulo de Ascenso (AS) — diseñado para llevar a los astronautas desde la superficie lunar hasta la órbita lunar, donde se reunían con el Módulo de Comando y Servicio (CSM) que los esperaba en órbita—.
Una vez que los astronautas del Apolo completaron sus actividades en la superficie lunar, y regresaron al CSM, los módulos de ascenso fueron estrellados de manera deliberada contra la superficie de la Luna. Los módulos de ascenso del Apolo 11 y 16 fueron desechados en órbitas lunares (temporales), y se desconoce su ubicación. El LM del Apolo 13 reingresó completo en la atmósfera terrestre el 17 de abril de 1970.
Las Misiones Ranger
Los Rangers tenían la misión de fotografiar a la Luna muy de cerca, aproximándose a su superficie rápidamente y transmitiendo imágenes del acercamiento hasta que se estrellaron.
Ranger 4 (1962) adquirió el honor de convertirse en el primer objeto estadounidense en tocar un cuerpo celeste; aunque no cumplió su misión primaria, debido a un fallo en la computadora a bordo provocó que no se desplegaran los paneles solares ni los sistemas de navegación; por lo que se estrelló en el lado opuesto de la Luna sin devolver ningún dato científico.
Ranger 6 (1964), que llevaba consigo 6 cámaras de alta resolución, también se estrelló sin devolver imágenes de la superficie lunar a la Tierra.
No fue hasta Ranger 7 (1964) que se tuvo éxito con un vuelo completo de una misión Ranger. Ranger 8 (1965) y 9, que llevó cámaras de televisión, también fueron exitosos replicando la misión. Estas imágenes ayudaron a seleccionar los lugares de aterrizaje para las misiones Apolo.
LCROSS y la búsqueda de agua
Aunque los primeros impactos buscaban simplemente alcanzar la Luna o tomar fotografías, décadas después comenzaríamos a estrellar naves de forma aún más estratégica.
Un ejemplo famoso es la misión LCROSS (Lunar Crater Observation and Sensing Satellite) de la NASA, lanzada en 2009. En lugar de solo observar o fotografiar, LCROSS llevó a cabo una maniobra de impacto doble: primero, soltó la etapa superior del cohete Centaur para que se estrellara contra el cráter Cabeus, cerca del polo sur lunar. Unos minutos después, la propia sonda LCROSS pasó a través de la nube de escombros levantada, tomando datos y enviándolos a la Tierra antes de también impactarse.
¿El objetivo? Buscar señales de agua helada. Y lo lograron: los instrumentos detectaron vapor de agua y otros compuestos, confirmando que en las profundidades de la Luna existe hielo, una clave esencial para futuras misiones humanas y para la posibilidad de bases lunares.
Impactos recientes: India, Israel y Japón
Más recientemente, algunas misiones han terminado en impactos accidentales.
La nave Chandrayaan-2 (2019) de India, la Beresheet (2019) de Israel y Hakuto-R Mission 1 (2022) de Japón intentaron aterrizajes suaves, pero fallaron, y solo se estrellaron. Aunque no era el plan original, estos accidentes también produjeron vibraciones y alteraciones que, de haber estado equipados con sismómetros activos, podrían haberse registrado como «sismos provocados».
Cada impacto, ya sea planificado o accidental, deja una marca en la historia de la exploración lunar. Y la Luna, silenciosa testigo, tiembla un poco más cada vez.








