Relaciones amorosas en el mundo animal

Las relaciones en la naturaleza son complejas, por ello, observarlas y estudiarlas es una tarea ardua y fascinante. Cuando hablamos de las relaciones amorosas entre animales, no podemos generalizar un comportamiento en específico ya que este es diferente en cada especie y depende de una gran variedad de factores. Aunque este tema en principio pareciera simple, sus relaciones amorosas pueden ser más interesantes de lo que crees.

A lo largo de los años se ha observado el comportamiento de diferentes especies, a continuación te cuento un poco sobre cómo se relacionan algunas de ellas:

Primero tenemos a las ardillas, las cuales son polígamas. Cabe destacar que se estima que existen más de 200 especies. En su mayoría pueden considerarse seres solitarios, pues machos y hembras pasan la mayor parte del año en busca de alimento. Generalmente tienen dos temporadas de apareamiento al año, las cuales se adaptan a sus provisiones y a las condiciones climáticas. El comportamiento de los machos al momento de cortejar es perseguir a las hembras entre los arboles hasta que estas acceden a copular.

Luego de la gestación, las ardillas arbóreas hembras suelen encargarse solas de las crías. Por otro lado, en las ardillas terrestres de Norteamérica es común encontrar machos dominantes que no permiten que otros machos copulen con sus hembras o vivan en el mismo territorio, para lo cual emiten vocalizaciones de advertencia o muestran posturas defensivas.

Algunas especies de chimpancés tienen familias de hasta 80 miembros. Su manera de relacionarse es el poliamor, pues los machos se aparean con varias hembras y estas a su vez con varios machos. Como resultado, los machos no pueden distinguir a sus crías y son cariñosos con todos los chimpancés jóvenes, lo cual reduce el riesgo de mortandad de los mas pequeños. Esta estructura social ayuda a asegurar la supervivencia del grupo.

Las parejas homosexuales son especialmente frecuentes entre las especies de aves. En los zoológicos, por ejemplo, es normal que una pareja de pingüinos machos cuiden de un huevo. Además, se ha observado a flamencos macho que roban huevos para luego incubarlos juntos. Asimismo, las jirafas, las vacas, los bonobos y otros animales domésticos suelen tener más relaciones homosexuales que heterosexuales. Parece que este sistema reduce los conflictos y la tensión sexual, además de tener un elemento de aprendizaje pues en algunas especies existen dificultades para cuidar a su primera cría o construir el nido y esto les da la oportunidad de ganar algo de práctica.

En el agua mandan los padres cuando se trata del cuidado de las crías. El ejemplo más conocido son los caballitos de mar, pues ellos llevan los huevos en su bolsa hasta que eclosionan. Por otro lado, es común que los peces macho asuman la tarea de cuidado de las crías, construyan el nido, las protejan de los depredadores y abaniquen sobre ellas agua rica en oxígeno. Esto debido a que la fecundación es externa: una vez que la hembra ha puesto los huevos el macho libera su semen sobre ellos. Ya que la hembra es la primera en terminar puede dejar al macho solo con las crías.

En el caso de los peces Betta splendens, los machos eligen a la hembra. Si una hembra se ofrece y el macho la rechaza esta debe retirarse, pues de lo contrario podría llegar a matarla. Los machos asumen el cuidado de las crías, pues genera un nido de burbujas en la superficie y ayuda a la hembra en el desove, posteriormente traslada huevo por huevo al nido, los cuida hasta el nacimiento y les enseña a nadar.

Fuente: MaLia Evans

Por otro lado, el pez payaso podría considerarse transexual. Esto debido a que si la hembra muere el macho más grande del grupo cambia de sexo, lo cual permite a los peces seguir reproduciéndose. Esta peculiar habilidad también se ha encontrado en otras especies, por ejemplo la rana rugosa, que cambia de sexo de acuerdo con el balance de la población, o la serpiente listonada, donde los machos llegan a secretar las mismas hormonas que las hembras para rodearse de machos buscando copular y así aumentar su posibilidades de supervivencia.

Es innegable que los animales obtienen ventajas de sus diversas formas de apareamiento y estructuras familiares, descubrir la naturaleza de estas ventajas es un apasionante campo de estudio para la ciencia.

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