Este 13 de abril, en Talent Land 2023, a las 15:30 horas Acatzin Benítez Salgado, un ingeniero biomédico que ha presentado sus investigaciones en salud de astronautas análogos, nos cuenta en Health Land todos los cambios fisiológicos que ocurren en el cuerpo de los astronautas cuando salen al espacio:
Pensamos en los astronautas, y son estos seres que parecen de otro universo: perfectos, que lo saben todo, en perfecta forma y salud. Pero la gente que adentra más a los temas espaciales sabe que la gente que va al espacio son humanos; personas de carne y hueso como tú y como yo que necesitan apoyo psicológico, mucho entrenamiento para las difíciles y estresantes condiciones bajo las que vivirán por un tiempo, y que, en palabras de Acatzin, «Los astronautas también son pacientes».

La charla comenzó con una imagen de la nebulosa IC 1805, también llamada la Nebulosa del Corazón, un par de datos como qué tan alejada está de la Tierra, e hizo una pregunta al público: «¿Cuáles son los tres componentes principales del sistema cardiovascular?». Una transición muy fluida, si me lo preguntan a mí. La respuesta correcta es: corazón, venas y arterias.
Antes siquiera de salir de cruzar el cielo y pasar la línea de Kármán (línea que delimita dónde empieza la Tierra y dónde termina el espacio, 100 km sobre el nivel del mar), ocurren miles de alteraciones en el cuerpo humano al momento en que el cohete despega, debido a las enormes fuerzas de hasta 3G que caen sobre el cuerpo para poder salir al espacio en un cohete.
Cambios fisiológicos en el espacio

Redistribución de los líquidos corporales: los líquidos vayan hacia abajo y los músculos que vayan hacia arriba. si no hay gravedad, los líquidos van hacia arriba. Es como el fenómeno de las piernas de pollo (los cuates en el gimnasio musculosos de arriba, y unas piernas flacas)
Pérdida de densidad ósea: El cuerpo humano pierde el 2% de densidad ósea, y los huesos desarrollan osteoporosis (desarrollo de «huecos» en los huesos que los vuelven muy frágiles y hace que sea más fácil romperlos)
Descalcificación: de la mano con lo anterior, los nutriólogos espaciales deben pensar en una dieta alta en calcio para evitar este problema.
Mareo y confusión: en el espacio no existe un arriba ni un abajo.
Columna vertebral: en el espacio, al no existir la gravedad, los espacios articulares se separan varios milímetros. En total, en el espacio la gente es más alta, llegando a medir de 5 a 9 cm más que en la Tierra. Cuando regresan al planeta, se vuelven a comprimir, por eso varios suelen ser transportados en sillas de ruedas.
Alteración del ciclo circadiano: el ciclo de sueño y vigilia se ve afectado ya que en el espacio los astronautas pueden llegar a ver hasta 16 veces el amanecer, y es un problema porque este ciclo regula varias funciones del cuerpo, como la frecuencia cardiaca, algunos procesos hormonales, y a la larga les produce mucho cansancio. Katya Echazarreta, por ejemplo, después de su viaje de 5 minutos al espacio, tuvo insomnio y vértigo por dos semanas.
Sistema cardiovascular: es el sistema que más afectado se ve en el espacio, pero los órganos son los que mejor se adaptan a la microgravedad. El corazón toma forma de pelota porque hay una pérdida de hasta el 12% de masa cardiaca. En las primeras fases de un vuelo espacial la frecuencia cardiaca aumenta, pero con el paso del tiempo ésta disminuye mucho.
Pérdida de masa muscular: al mes, los hombres pierden 1% de la masa, y las mujeres el 1.5%. Para misiones cortas es insignificante, pero si pensamos en viajes a Marte, de varios meses, o hasta años, es algo que nos debería preocupar.
Disminuye la precisión de los sentidos: la vista empeora, debido en parte a la exposición a la radiación; les deja de saber la comida (si en los aviones la comida sabe mal, en el espacio más, ya que a mayor altura, las papilas gustativas no funcionan igual). De igual forma se deterioran el olfato y el tacto.

Acatzin concluyó la charla con la frase «Ahora, ¿Quién soy yo para hablarles de medicina espacial?» y prosiguió a hablar de su carrera como apasionado por el espacio, astronauta análogo, educador espacial, conferencista, tallerista, presentador de varias investigaciones del tema de la educación y el desarrollo de las ciencias en México y América Latina.
No se fue sin antes dejarnos con una frase de su autoría:
Cerebros en el cielo, manos en órbita
Acatzin Benítez
Sin duda un mexicano que la está rompiendo en materia espacial y que es inspiración para las nuevas generaciones de amantes del espacio; también es el perfecto ejemplo de que el espacio necesita más que ingenieros espaciales y astrónomos: la medicina también es fundamental para vivir allá afuera.
