Clases virtuales y salud mental

El confinamiento causado por el Covid-19 ha traído cambios a nuestros estilos de vida, a los cuales nos hemos tenido que adaptar con el fin de seguir nuestros diferentes objetivos (continuar con nuestros estudios, trabajar, etc.). En específico, en el ámbito educativo, a cualquier nivel, se han tenido que implementar otras modalidades de enseñanza, como las clases virtuales, para evitar la movilidad de una gran cantidad de estudiantes y, por ende, reducir la propagación del Coronavirus. Además de que con esta medida el ciclo escolar no se pierde y las diferentes instituciones educativas siguen cumpliendo con sus objetivos de preparar y formar estudiantes.

Pero esta nueva modalidad de enseñanza-aprendizaje, a su vez, ha traído consigo algunas problemáticas, probablemente debidas una pobre preparación en el manejo de las tecnologías dadas su relativa novedad para algunos docentes y estudiantes. Añadiendo también las desigualdades económicas presentes en muchas regiones, dando como resultado falta de equipo de cómputo y celular, de un espacio destinado al estudio, de acceso a internet y, para los alumnos que demandan más ayuda, padres ocupados en sus trabajos.

Photo by Julia M Cameron from Pexels.

Es así como el desconocimiento de estas nuevas herramientas tecnológicas y la falta de condiciones han contribuido a distintos problemas en la salud mental tanto de los alumnos como de los docentes y, en algunos casos, de los padres que tienen que asesorar a sus hijos en temas que desconocen. Siendo el estrés y la ansiedad dos de las consecuencias más frecuentes entre el personal académico y estudiantil, las cuales pueden afectar el desempeño escolar y otras áreas de nuestra vida. Por lo que es importante hacerle frente a esta situación e implementar estrategias para que la dinámica escolar no sea un problema.

Es importante saber que esto le sucede a muchas personas, de esta manera se puede buscar apoyo entre iguales y compartir consejos; el ayudar y el sentirse ayudado es una buena manera de empezar.

En la medida de lo posible procurar tener un espacio destinado exclusivamente para la escuela, apartando del alcance cualquier distractor que pueda estar desviando la atención de las actividades escolares. Esto servirá para separar la escuela del resto de actividades personales, como sucede con las clases presenciales.

El organizar y cumplir un horario ayudará también a percibir que se cambia de ambiente en cierto momento del día para acudir a clases. Procurando dormir y despertar a una hora fija, asearse y usar ropa cómoda.

Sin embargo, ni yendo a clases presenciales es solo estudiar. También es importante complementar con actividades saludables: sencillas como caminar en algún espacio disponible, subir y bajar escaleras, escribirle a los amigos, platicar con la familia, tomar un respiro entre clases. Siempre tomando en cuenta que, de ser necesario, hay profesionistas de la salud mental a quienes acudir.

La UNICEF, en colaboración con 31 minutos publicó una campaña de videos cortos en pro de la salud mental.

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